
En 1913, los hermanos Mario y Martino Prada abrieron Fratelli Prada en la Galleria Vittorio Emanuele II. El establecimiento ofrecía baúles, artículos de viaje y objetos refinados procedentes de distintas partes del mundo. Más de un siglo después, aquel punto de partida se convierte en la entrada a un proyecto mucho más amplio. Prada Galleria ocupa ocho pisos dedicados a la moda, la hospitalidad, el arte y la memoria de la casa italiana.
Bajo la dirección de Miuccia Prada, el complejo conecta dos extremos del octágono central de la galería mediante un nuevo pasaje subterráneo. La intervención amplía las boutiques de Prada Donna y Prada Uomo y propone una lectura espacial de la firma, construida a partir de sus encuentros con la arquitectura, el cine, la cultura, el deporte y las artes visuales.
Su planteamiento entiende el pasado como una materia activa. El archivo aparece como un conjunto de ideas capaces de adquirir nuevos sentidos al relacionarse entre sí. Esta lógica permite recorrer la historia de Prada sin reducirla a una cronología de productos o hitos comerciales. Cada planta revela una faceta distinta de una identidad que ha evolucionado mediante la curiosidad, el intercambio intelectual y la colaboración.
La boutique Prada Donna, situada en el espacio original de Fratelli Prada, incorpora un nivel subterráneo que prácticamente duplica su superficie de exhibición. Las colecciones femeninas conviven con una zona de viaje ampliada y con las propuestas de hogar y belleza, entre murales históricos y objetos procedentes del archivo.
En el extremo diagonal se encuentra Prada Uomo, ahora comunicada con la tienda femenina mediante el Passaggio Segreto. Este corredor presenta episodios poco conocidos de la historia de la firma, seleccionados para mostrar algunas de sus primeras intuiciones y experimentos. Los objetos reunidos documentan una metodología basada en observar, cuestionar y colaborar, mucho antes de que estas prácticas se convirtieran en códigos reconocibles de Prada.
Sobre la boutique masculina permanece Marchesi 1824, la histórica pastelería milanesa que Prada adquirió en 2014. Su presencia introduce al recorrido una dimensión cotidiana vinculada con la vida de la ciudad, sus rituales y su cultura del café.


En el piano nobile se despliega Pradasphere, la primera exposición permanente dedicada a la trayectoria de la casa. La muestra recorre desde la fundación de Fratelli Prada hasta la actualidad por medio de piezas de archivo y materiales relacionados con décadas de diálogo entre moda, arte, arquitectura, cine y deporte. Muchos de estos objetos se presentan al público por primera vez. La exposición, accesible mediante registro, retoma y expande las ediciones itinerantes presentadas en Londres y Hong Kong en 2014 y en Shanghái en 2023.

El segundo piso alberga Studio, una sucesión de salones íntimos concebidos para recibir citas privadas y ofrecer una experiencia personalizada. Asimismo, un espacio central permite organizar encuentros y eventos de carácter exclusivo.
Más arriba, Appartamento imagina una residencia hipotética del siglo XVIII. Allí, el artista alemán Andreas Gursky ha curado una selección de su obra fotográfica entre muebles antiguos italianos. De este modo, la convivencia entre fotografía contemporánea, interiores históricos y los mosaicos monumentales de la Galleria genera una deliberada alteración temporal. A su vez, el espacio, reservado para invitados, acogerá cenas privadas y ocasiones especiales.
El recorrido culmina en Osservatorio Fondazione Prada, situado en los niveles superiores del edificio. Desde ahí, el proyecto amplía su perspectiva hacia la investigación visual y los cruces entre tecnología, cultura contemporánea y práctica artística. En particular, su programa examina cómo las imágenes y los medios responden a los cambios tecnológicos, sociales y políticos del presente.
En conjunto, Prada Galleria convierte la sede histórica de la firma en un sistema de relaciones. La moda funciona como uno de sus lenguajes, acompañada por el archivo, la arquitectura, la gastronomía y el arte. Así, dentro de uno de los edificios más reconocibles de Milán, la casa vuelve al lugar donde comenzó para observar su historia desde el presente y mantenerla en movimiento.