
adidas Originals regresa con Superstar: The Original, la nueva etapa de su campaña global que rinde homenaje a uno de sus íconos más duraderos: la silueta Superstar. El Superstar es símbolo de originalidad cultural, desde las canchas de baloncesto hasta los escenarios y las calles del mundo.
Narrada por Samuel L. Jackson y dirigida por el cineasta Thibaut Grevet, la campaña reúne un elenco que encarna el espíritu de lo auténtico: Missy Elliott, Jennie de BLACKPINK, Anthony Edwards, Mark Gonzales, GloRilla, Teezo Touchdown y Gabbriette, una constelación intergeneracional que refleja cómo se construye el futuro sin mirar atrás.





Capturada en un potente blanco y negro de alto contraste, la campaña ofrece una mirada dramática y atemporal a la silueta Superstar y su rol en la cultura. El primer capítulo, Pyramids, es una reflexión visual y poética sobre la permanencia y la grandeza humana, trazando un paralelismo entre las pirámides y la influencia cultural de la zapatilla. En el segundo capítulo, Clocks, vemos a las siete figuras reunidas en una pieza audiovisual poderosa que conecta generaciones y geografías a través del lenguaje de lo original.
Un ícono que dura décadas
“La Superstar siempre ha sido más que una zapatilla, es una chispa para el cambio cultural”, afirma Annie Barrett, vicepresidenta de marketing de adidas Originals. “Esta campaña no se trata de nostalgia, sino de quiénes están creando lo que sigue, sin pedir permiso”.





El modelo Superstar regresa con sus combinaciones de color clásicas y una actualización en acolchado para mayor confort. Junto a ella, se relanza también el icónico chándal Firebird, una prenda esencial que ha acompañado movimientos culturales desde 1967. Juntos, zapatilla y conjunto representan un espíritu que no se limita por etiquetas, generaciones ni géneros: solo se necesita uno para encender una multitud.
Con esta campaña, adidas Originals reafirma su misión: defender la originalidad como motor creativo, destacar a quienes transforman la cultura desde sus propios códigos y recordar que el legado no se hereda, se reinventa.