
La Fondazione Prada presenta “Sueño Perro: Una instalación cinematográfica de Alejandro G. Iñárritu”, una propuesta inmersiva que difumina los límites entre el cine, el arte contemporáneo y la memoria histórica. Con motivo del 25º aniversario de Amores Perros (2000), su ópera prima, el multipremiado director mexicano invita al público a revivir su debut cinematográfico desde una perspectiva completamente inédita. La exposición estará abierta al público en Milán del 18 de septiembre de 2025 al 26 de febrero de 2026, con paradas posteriores en LagoAlgo (Ciudad de México) y el LACMA (Los Ángeles).
“Sueño Perro” marca la tercera colaboración de Iñárritu con Fondazione Prada, tras las impactantes muestras Flesh, Mind and Spirit (2009 y 2016) y la multipremiada instalación de realidad virtual CARNE y ARENA (2017). Según Miuccia Prada, presidenta de la Fundación, “la exposición busca redescubrir la potencia emocional y estética de una película que sigue interpelando al presente”.

Una resurrección cinematográfica: el archivo como acto creativo
La propuesta de Iñárritu se articula a partir de material inédito eliminado en la edición final de Amores Perros, que permaneció durante 25 años en los archivos de la UNAM. El director rescata estas secuencias –más de 300 km de película en 35mm– para reconfigurar una experiencia sensorial donde la imagen no narra, sino que pulsa, respira y parpadea. Como explica el propio Iñárritu: “No es un homenaje, sino una resurrección”.
La instalación invita al espectador a recorrer un laberinto en penumbra, iluminado por proyectores analógicos de 35mm. Un flujo continuo de fragmentos olvidados de la cinta, acompañados por un paisaje sonoro envolvente, crea una atmósfera onírica que enfatiza la fisicidad perdida del cine tradicional. Claquetas, destellos de luz y el grano característico del celuloide devuelven al cine su cualidad táctil en una era dominada por la imagen digital.

La Ciudad de México como epicentro emocional y político
En paralelo, la muestra se expande con una instalación visual y sonora concebida por el escritor y periodista Juan Villoro, titulada México 2000: El momento que explotó. Presentada en la primera planta del Podium, esta sección contextualiza el origen histórico de la película a través de una colección de archivos periodísticos y fotografías documentales de autores como Graciela Iturbide, Pedro Meyer, Paolo Gasparini y Eugenio Metinides, curada por Pablo Ortiz Monasterio.
Villoro traza un retrato agudo del México de principios de siglo, marcado por la transición democrática tras la caída del PRI, pero también por la persistencia de la violencia, la desigualdad y la corrupción. “Amores Perros no narraba el final de una era, sino el inicio de un colapso. Su explosión continúa”, afirma el autor.


Un diálogo entre cineastas, escritores y artistas visuales
La muestra se acompaña de una edición especial del libro Amores Perros, coeditado por MACK y Fondazione Prada, que documenta el proceso visual y narrativo detrás del filme. El volumen incluye imágenes inéditas de rodaje, storyboards originales y textos de figuras destacadas como Denis Villeneuve, Walter Salles, Jorge Volpi, Wendy Guerra, Elvis Mitchell y Fernando Llanos, así como un ensayo de Iñárritu y una introducción de Miuccia Prada.
Este volumen no solo celebra la película como obra maestra del cine latinoamericano, sino que amplifica su legado como dispositivo cultural capaz de capturar, con brutal honestidad, las tensiones de un país al borde de una transformación sin retorno.

Un acontecimiento clave en el calendario artístico internacional
Con Sueño Perro, la Fondazione Prada consolida su posición como uno de los centros más vanguardistas en la intersección entre arte y cine contemporáneo. A través de una instalación profundamente introspectiva, Alejandro G. Iñárritu no solo reinterpreta su pasado creativo, sino que ofrece una experiencia sensorial, política y estética que desafía las formas tradicionales de narración.
La muestra representa una oportunidad única para reconectar con Amores Perros desde un lugar distinto: no como espectadores de una historia ya contada, sino como testigos de aquello que pudo haber sido.