Liminal y Alex Somers: una invitación a escuchar lo invisible

A días de la presentación de Liminal en LagoAlgo, el artista habla sobre improvisación, colaboración y el deseo de crear un espacio donde la música no tenga principio ni fin, solo dirección.


Liminal

Entre armonías en suspensión, texturas que se arrastran como niebla y un tempo que desafía la lógica del tiempo, Liminal se ha convertido en uno de los proyectos más enigmáticos y sensoriales del ambient contemporáneo. Concebido por Alex Somers –productor y compositor islandés conocido por su trabajo con Sigur Rós, Riceboy Sleeps y Jóhann Jóhannsson– junto a Paul Corley y Julianna Barwick, Liminal es mucho más que un concierto: es una atmósfera compartida, un paisaje emocional en constante transformación.

A días de su primera presentación en México, en el espacio LagoAlgo, hablamos con Somers sobre los principios que sostienen este proyecto colectivo: la improvisación como forma de escucha activa, la colaboración como expansión del yo, y el sonido como vehículo para acceder a lo invisible. No se trata de provocar una emoción específica, sino de ofrecer un estado de apertura radical, donde lo sonoro se convierte en un espejo interno.

Con un set preparado especialmente para la ocasión y la participación de la perfumería experimental Fischersund, Liminal promete ser una experiencia inmersiva que difumina los límites entre lo físico y lo intangible. Una invitación a habitar el tiempo de otra manera. A escuchar lo que no se ve.

Liminal

Liminal nació como una extensión de Sigur Rós, pero rápidamente evolucionó hacia algo propio. ¿Cómo describirías el corazón de este proyecto y su evolución desde esos primeros experimentos hasta su próxima presentación en LagoAlgo?
Liminal es un proyecto muy querido para nosotros, donde ideas completamente nuevas y otras más viejas se entrelazan. Compartimos y remezclamos obras pasadas y presentes para crear un collage que siempre llega a un lugar familiar, pero nuevo. El concepto de Liminal no ha cambiado desde que comenzamos; simplemente ha seguido expandiéndose para incluir a más amigos y colaboradores dentro de nuestro árbol genealógico.

Tus composiciones suelen abrazar la belleza de la distorsión y la fragilidad del sonido. ¿Qué tipo de emociones o estados mentales esperas despertar en la audiencia durante un soundbath de Liminal?
Uno de los pilares de Liminal es crear música y conciertos que se sientan abiertos, expansivos y curiosos. No se trata de algo prescriptivo, sino de una experiencia lúdica, que construye un ambiente cohesivo donde alguien pueda perderse en la niebla, la melodía y las texturas sonoras, y así conectar con algo real dentro de sí mismo.

La idea de ecosistemas sonoros es central en esta experiencia. ¿Cómo interactúan el espacio, el tiempo y la audiencia dentro de esta “biosfera” que ustedes tres crean en vivo?
Nuestro ecosistema abarca el espacio y el tiempo: desde música creada específicamente para este concierto en Ciudad de México hasta piezas que compusimos hace veinte años. Creamos hilos conectores entre lo que fue y lo que es. Invitamos a la audiencia a entrar en este ecosistema en constante transformación. Es un trabajo en progreso, no un punto fijo en el tiempo.

Liminal Alex Somers
Retrato de Alex Somers por Bella Howard. Cortesía.

Han pasado seis años desde el primer lanzamiento de Liminal. ¿Qué ha cambiado para ti durante ese tiempo –a nivel personal, técnico o espiritual– que se refleje en esta nueva presentación en México?
¡Uf, muchas cosas han cambiado! Hemos vivido una pandemia, hemos amado, hemos perdido, adoptamos un perro, nos mudamos de casa y creamos muchísima música nueva. Liminal es una colaboración que nos regresa a lo esencial. Es algo ligero y divertido que hacemos para ocasiones especiales como este concierto. Siempre aprovechamos la oportunidad para improvisar y crear algo nuevo en conjunto. Se trata de encontrar puntos en común entre nuestras trayectorias solistas y construir algo colaborativo.

¿Cuál es el rol del azar y la improvisación en una experiencia como esta? ¿Qué tanto está planeado y qué tanto es entregarse al momento?
Buena pregunta. Cada concierto de Liminal incluye improvisación. Generalmente trabajamos en una selección de temas hasta encontrar una secuencia fluida con la que estemos todos de acuerdo. Luego ensayamos y creamos versiones nuevas de esas piezas, pero siempre dejamos espacio para improvisar en vivo. De esta forma, cada presentación es única.

Liminal también es un proyecto profundamente colaborativo. ¿Cómo influye la energía de artistas como Paul Corley y Julianna Barwick en el resultado final? ¿Qué buscas en una colaboración creativa?
Liminal consiste en hacer música con nuestros amigos más cercanos. Quien se une a nosotros aporta su sabor y carácter al entorno. Nos encanta colaborar con artistas que tienen ideas sólidas y una relación profunda con el sonido y la melodía. Paul y Julianna tienen paletas sonoras hermosas que han desarrollado durante los últimos veinte años. Liminal es el terreno perfecto para explorar juntos esos puntos de cruce.

Has trabajado en bandas sonoras que exploran temas como el trauma, la infancia o el duelo. ¿Dirías que Liminal también tiene una función terapéutica o sanadora? ¿Qué has aprendido sobre ti a través de estos paisajes sonoros?
Me encanta hacer música para cine y explorar esos temas, pero no me corresponde a mí decir si Liminal es terapéutico o sanador, ya que soy parte de quienes crean la experiencia. Ojalá la música conmueva a las personas, pero no necesita ser algo terapéutico para conectar. A veces me parecen limitantes esas etiquetas. Para mí, la música es mucho más amplia.

En un mundo saturado de ruido y sobreestimulación, ¿qué papel crees que juega hoy la música ambiental o meditativa? ¿Sientes que estamos redescubriendo la necesidad de escuchar con más profundidad?
Sí, aunque no creo que haya que definir tan estrictamente el papel de este tipo de música. Muchos de los que hacemos música lenta o sin percusión somos etiquetados, pero creo que ni nosotros ni el público lo necesitamos. Son los periodistas quienes insisten en clasificar. Por ejemplo, me encanta Discreet Music de Brian Eno, un disco ambient icónico cuyo propósito era “ser tan ignorado como interesante”. Esa idea de música sin principio ni fin me parece hermosa. Nuestra música no viene de ese mismo lugar: es más lineal, solo que muy, muy lenta. Nos interesa la lentitud y la duración, y cómo suena algo fuera del tiempo.

A mí me encanta escuchar. Y creo que nuestros conciertos son un buen lugar para hacerlo.

Si Liminal pudiera dejar una sola cosa en cada participante –una sensación, una imagen, un pensamiento–, ¿cuál te gustaría que fuera?
Cambio. Sentirse abierto a algo desconocido que aún no ha ocurrido. Me gusta esa sensación de no saber y mantenerse disponible. Creo que nuestra música coquetea con esa posibilidad y nos ayuda a movernos en esa dirección.