
En el sur de Utah, donde el desierto domina el horizonte, Amangiri presenta su primera Villa de Seis Dormitorios. La propuesta marca un nuevo capítulo en la evolución del resort. Más que una residencia, es un santuario pensado para habitar el paisaje con intimidad y sofisticación.
La villa se ubica en nueve acres de naturaleza prístina. Tiene una superficie de 1,115 metros cuadrados y vistas abiertas hacia los acantilados del Monumento Nacional Grand Staircase-Escalante. El diseño es de Marwan Al-Sayed, uno de los arquitectos originales del proyecto. La residencia retoma el modernismo desértico de Amangiri con líneas limpias y materiales orgánicos.
La distribución privilegia la convivencia sin perder privacidad. Las áreas de estar y comedor se conectan con espacios exteriores. Terrazas, patios y una piscina de 36 metros forman parte del recorrido. El dormitorio principal incluye piscina climatizada privada. Además, hay un spa con sauna, baño de vapor y estudio de fitness.


Arquitectura que dialoga con el paisaje
La villa destaca por su integración con el entorno. Los tragaluces tipo óculo permiten la entrada controlada de luz natural. Los interiores combinan nogal claro, ciprés teñido y concreto en tonos arena. El resultado es una atmósfera cálida y minimalista. La arquitectura no impone, acompaña.
La experiencia incluye servicio personalizado. Un chef privado, tratamientos de spa y un anfitrión dedicado forman parte de la estancia. A pocos minutos, el Aman Spa y las experiencias en el desierto amplían la propuesta sin romper la sensación de aislamiento.
Con esta colección de residencias privadas, Amangiri inicia una nueva etapa. Esta villa es la primera de doce. El proyecto reafirma su lugar como uno de los destinos más refinados del mundo.