Amanjena en Marrakech

Inspirado en los edificios de tonos rosados de la antigua “ciudad roja”, este palacio contemporáneo se asienta en una vasta extensión de jardines y espacios abiertos, ofreciendo un santuario donde la cultura marroquí y el lujo se unen en perfecta armonía.

Asman
Fotografía Agata Serge y Szymon Gosławski

Marrakech, una de las ciudades más importantes de Marruecos, donde los ecos de la historia y la modernidad se entrelazan, es el hogar de Amanjena. Desde el primer momento, los huéspedes son recibidos con la hospitalidad tradicional, un primer paso en un viaje que los llevará a explorar la diversidad de la cocina marroquí en el restaurante del hotel, The Restaurant. Aquí, la diversidad de sabores se manifiesta en un menú que fusiona influencias andalusíes y mediterráneas. Con paredes de color caramelo y mesas iluminadas por velas, el restaurante evoca una atmósfera mágica. Los comensales disfrutan de briouats crujientes y cordero mechoui cocido lentamente, todo acompañado por la suave melodía de músicos locales que enriquecen cada cena con su arte.

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Fotografía Agata Serge y Szymon Gosławski

Marruecos, con su paisaje diverso que abarca montañas cubiertas de nieve, desiertos áridos y costas serpenteantes, es una tierra de contrastes. A solo 40 minutos de Amanjena, los huéspedes se pueden aventurar en el desierto de Agafay. Aquí, el lunar ofrece un telón de fondo perfecto para paseos en camello. Para los amantes de la naturaleza, la ascensión a Jbel Toubkal, el pico más alto de África del Norte, ofrece vistas panorámicas que son el broche de oro a una jornada de exploración.

Experiencias interminables

En cada rincón, Amanjena ofrece experiencias que fomentan una conexión auténtica con la cultura local. Los huéspedes pueden explorar Marrakech desde un sidecar, navegando por los vibrantes souks. Incluso embarcarse en un recorrido fotográfico que revela los secretos escondidos de la ciudad. Cada momento está diseñado para celebrar la rica herencia de Marruecos mientras se disfruta de la comodidad y el servicio excepcional que caracteriza a Amanjena.

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Para aquellos que buscan relajarse y rejuvenecer, el spa es un imperdible. Los tratamientos, que van desde masajes hasta exfoliaciones, están diseñados para restaurar el bienestar, permitiendo a los visitantes sumergirse en la serenidad. La experiencia tradicional del hammam marroquí, que incluye jabones de eucalipto y arcilla del Atlas, ofrece una purificación que complementa la inmersión cultural del viaje.

Al final de la jornada, después de explorar la rica cultura y de deleitarse con la exquisita gastronomía, los visitantes pueden regresar a su santuario en Amanjena. Este es un lugar donde el tiempo se detiene, y cada detalle está diseñado para hacer de la estancia una experiencia inolvidable. El viaje no solo se trata de escapar de la rutina; se trata de sumergirse en una aventura extraordinaria, una que promete lujo y conexión en cada paso.

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