
Bottega for Bottegas 2025 vuelve como un gesto claro hacia la artesanía. La casa selecciona talleres de Milán, Nueva York y Venecia, ciudades que han definido su historia y su sensibilidad. Además, la iniciativa mantiene el espíritu con el que nació en 2021: apoyar a oficios independientes y dar visibilidad a procesos que requieren tiempo y precisión.
La edición reúne tres piezas creadas para acompañar rituales cotidianos. En Milán, Ganci Argenterie presenta dos vasos de metal plateado. La pieza combina proporción, brillo y un acabado que evidencia la tradición platera italiana. Por otro lado, en Nueva York, el orfebre Heath Wagoner trabaja la plata de ley para producir varillas de cóctel con un nudo. Este detalle retoma uno de los símbolos esenciales de Bottega Veneta. Finalmente, en Venecia, Paolo Olbi crea un cuaderno encuadernado a mano, pensado para recetas, notas breves o ideas que necesitan papel.



Venecia ocupa un lugar central en la identidad de la casa. Su relación con los materiales y su tradición artesanal han influido en códigos de Bottega Veneta desde los inicios. Así, la ciudad funciona como un punto de origen y como un laboratorio cultural. Nueva York, por su parte, fue determinante para su expansión internacional. Allí abrió su primera tienda en 1972. Ese gesto, además, consolidó una relación estrecha con la comunidad creativa. Mientras tanto, Milán se convirtió en el núcleo operativo a finales de los noventa. Desde entonces, es el centro desde el que se desarrollan las colecciones.
De este modo, Bottega for Bottegas 2025 articula una geografía personal. Cada pieza responde a una manera distinta de entender el oficio. No buscan replicar códigos de la casa. Más bien funcionan como extensiones de una actitud hacia el hacer manual.
Y aquí se detiene todo: sin cierre redondo, sin subrayados. Solo artesanos, objetos y las ciudades que han sostenido la historia de Bottega Ven