
Cuando pensamos en Miami, probablemente lo primero que viene a la cabeza es South Beach, Brickell, fiestas, restaurantes y una ciudad en la que siempre hay algo pasando. Pero al norte de Miami Beach existe un lugar donde todo se siente un poco diferente.
Bal Harbour está entre el océano Atlántico y Biscayne Bay y, aunque es una zona pequeña, tiene prácticamente todo lo necesario para convertirla en un destino por sí sola: playa, algunos de los mejores hoteles de Miami, restaurantes y, por supuesto, Bal Harbour Shops. Lo mejor es que aquí todo sucede a un ritmo mucho más tranquilo.
Dormir frente al mar
Una buena forma de empezar el viaje es en The St. Regis Bal Harbour Resort, ubicado frente al Atlántico y justo enfrente de Bal Harbour Shops.
Las habitaciones tienen vistas al mar y desde temprano se entiende por qué la ubicación hace tanta diferencia. Puedes empezar el día en la playa o junto a la alberca y, unas horas después, cruzar la calle para comer o ir de compras sin tener que pasar gran parte del día moviéndote por Miami.
Pero St. Regis no es la única forma de hospedarse en Bal Harbour. También está Sea View Hotel, uno de los hoteles con más historia de la zona. Abrió en 1948 y todavía conserva ese estilo clásico de Miami que se siente completamente diferente a los grandes hoteles nuevos de la ciudad.
Otra opción es Beach Haus Bal Harbour, especialmente para quienes prefieren algo más privado o planean quedarse varios días. Sus espacios funcionan más como residencias que como habitaciones tradicionales, haciendo que la experiencia se sienta mucho más como vivir unos días en Bal Harbour.


Una tarde en Bal Harbour Shops
Es imposible hablar de Bal Harbour sin mencionar Bal Harbour Shops. Desde 1965 se ha convertido en uno de los lugares de compras de lujo más conocidos de Miami, con boutiques de algunas de las firmas de moda más importantes del mundo.
Pero probablemente una de las cosas más bonitas es que no se siente como un centro comercial tradicional. Es un espacio abierto, lleno de plantas, palmeras y pequeños jardines. Esto hace que puedas pasar varias horas ahí, aunque comprar no sea el único plan.
También es uno de los mejores lugares para comer en la zona. Carpaccio es uno de sus grandes clásicos y un restaurante que lleva años formando parte de Bal Harbour. Otra parada es Makoto, con cocina japonesa y un espacio completamente renovado que vale la pena conocer.
La oferta de restaurantes continúa con lugares como Avenue 31, Slim’s y China Grill, así que es muy fácil hacer que una tarde de compras termine convirtiéndose en una comida larga o una cena.


Una forma diferente de conocer Miami
Lo que más sorprende de Bal Harbour es que realmente no necesitas hacer demasiado para disfrutarlo. Puedes despertar frente al mar, caminar por la playa, desayunar sin prisa, pasar la tarde entre tiendas y restaurantes y terminar el día nuevamente junto al océano.
Y eso, en una ciudad como Miami, también se agradece.
Bal Harbour está lo suficientemente cerca de South Beach, Brickell y otros puntos de la ciudad como para visitarlos cuando quieras. Al mismo tiempo, se siente lejos del movimiento y del tráfico que normalmente relacionamos con Miami.
Tal vez ahí está su mayor encanto.
No se trata de llegar a Bal Harbour, conocerlo unas horas y seguir con el itinerario. Se trata de quedarse, caminarlo, comer bien, disfrutar la playa y descubrir una parte de Miami que muchas veces dejamos fuera del viaje.
Porque Bal Harbour no tiene que ser solamente una parada cuando visitas Miami. Puede ser la razón para volver.