
Pocas figuras del siglo XX han sido observadas, interpretadas y reproducidas con la intensidad de Marilyn Monroe. Sin embargo, incluso alrededor de una de las mujeres más fotografiadas de la historia sobreviven objetos capaces de escapar al escrutinio público durante décadas. Uno de ellos es un pequeño reloj de Blancpain que permaneció oculto entre las pertenencias vinculadas a su legado hasta reaparecer inesperadamente en una subasta celebrada en Los Ángeles en 2016.
La historia posee algo particularmente revelador. En una cultura obsesionada con la construcción de mitos, el reloj funciona como un raro vestigio de intimidad. No pertenece al universo de las alfombras rojas ni a las imágenes promocionales que definieron su carrera. Remite a una esfera más privada, vinculada a los objetos que acompañan una vida lejos de las cámaras.
Con motivo del centenario de su nacimiento, Blancpain recupera esa historia a través de Ladybird Tribute. La colección reúne siete piezas únicas inspiradas directamente en el reloj original de Marilyn. La propuesta explora temas como la memoria, la permanencia y la capacidad de ciertos objetos para sobrevivir a quienes los portaron.
El reloj original fue producido probablemente entre finales de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta. Su diseño responde a la elegancia geométrica del art déco estadounidense. La caja rectangular y extraordinariamente alargada evoca la verticalidad arquitectónica de edificios como el Chrysler Building o el Rockefeller Center. Las líneas del engaste refuerzan esa sensación ascendente y convierten la pieza en una pequeña expresión de la modernidad urbana que definió buena parte del imaginario americano de mediados de siglo.


También resulta significativa la historia de su fabricación. El movimiento original llevaba las firmas de Blancpain y Rayville Watch Co. Ambas corresponden a una etapa en la que la Manufactura era dirigida por Betty Fiechter, considerada la primera mujer al frente de una gran casa relojera suiza. La coincidencia adquiere una dimensión simbólica particular cuando se piensa en el papel que ambas mujeres ocuparon dentro de universos tradicionalmente dominados por figuras masculinas.
La nueva colección conserva los elementos fundamentales que definían aquella pieza histórica. La esfera opalina, los índices aplicados en oro amarillo, las agujas cónicas y la arquitectura rectangular permanecen intactos. Sin embargo, el proyecto incorpora una nueva dimensión narrativa. Cada una de las siete creaciones lleva grabada una letra del nombre MARILYN, convirtiendo la colección en una suerte de retrato fragmentado construido a través del tiempo.
Los siete relojes incorporan correas de doble vuelta desarrolladas en colores exclusivos inspirados en el universo visual de la actriz. Los tonos rosados, los rojos intensos y los matices neutros construyen una lectura emocional de una figura que continúa ejerciendo una enorme influencia cultural décadas después de su muerte.

Más allá de la dimensión simbólica, Ladybird Tribute incorpora elementos propios de la relojería contemporánea. El calibre manufactura 510 de cuerda manual mide apenas 2,60 milímetros de grosor y ofrece una reserva de marcha de 52 horas. El movimiento se aloja en una caja de oro blanco de 18 quilates engastada con 85 diamantes. La incorporación de un fondo de zafiro transparente permite observar un mecanismo que combina refinamiento técnico y proporciones excepcionales.
Lo más interesante de esta colección quizá no resida en su carácter conmemorativo. Ladybird Tribute recuerda que los objetos también participan en la construcción de una biografía. Conservan rastros, silencios y episodios que los archivos oficiales rara vez registran. En el caso de Marilyn Monroe, un reloj olvidado terminó convirtiéndose en una inesperada cápsula de memoria. Blancpain recupera ahora esa historia y la transforma en un homenaje donde la alta relojería se encuentra con una de las figuras más fascinantes de la cultura visual moderna.