
Una pareja de recién casados se pelea en el asiento trasero de una limusina. Al volante va Justin Vernon, disfrazado de abogado de divorcios con voz suave y mirada cómplice. Afuera, la ciudad pasa lenta, mientras en el estéreo suena “From”, el nuevo sencillo de Bon Iver, parte de su álbum más reciente, SABLE, fABLE.
En este nuevo video dirigido por Asher Weisberg, no hay moraleja ni lección: solo una especie de paseo absurdo, delicado, entre lo que se rompe y lo que, sin saber cómo, sigue. Donas, cerveza tibia, el cabello al viento. “Don’t let it trouble your mind”, se repite como un hechizo leve, más resignación que consuelo. Hay humor, pero también ternura. Un gesto de cuidado disfrazado de parodia.

“From” suena como verano en cámara lenta: guitarras que se despliegan sin prisa, capas vocales que flotan –así nos tiene acostumbrados Justin Vernon–, armonías que se abren paso como si fueran aire. Detrás del track hay colaboraciones con músicos como Jacob Collier y Michael Gordon (Mk.gee), pero el protagonismo se lo lleva el tono: íntimo, melancólico y luminoso; como si la tristeza hubiera aprendido a bailar sola.
El video se suma a la constelación visual y narrativa que Bon Iver ha construido alrededor de SABLE, fABLE, una obra que no se contenta con ser solo un álbum. Cada canción ha tenido su propio universo: rutas que cruzan Estados Unidos, criaturas captadas por cámaras ocultas, diarios de viaje entre la tierra y la memoria. En lugar de respuestas, Bon Iver ofrece preguntas con envoltura de canción.
Esta vez, la pregunta podría ser: ¿qué pasa después del amor? La respuesta, tal vez, es este paseo sin destino fijo, con una caja de donas abierta y alguien dispuesto a llevarte a cualquier parte, excepto de regreso.