
Para Summer 2027, Louise Trotter muestra a Bottega Veneta desde la idea de ligereza. La colección sale del cambio entre primavera y verano para explorar nuevas formas de vestir y habitar el cuerpo.
La propuesta habla de eliminar capas, soltar estructuras y dejar espacio entre la ropa y el cuerpo. Así, la sastrería pierde rigidez sin abandonar la precisión, mientras el cuero tiene una ligereza casi etérea. La colección borra las fronteras entre lo masculino y lo femenino, demostrando que la libertad es una posibilidad de movilidad entre distintas expresiones.


El intrecciato se mantiene como el centro de la visión. Sin embargo, se presenta más allá del tejido de piel: muestra la unión entre disciplinas, personas y gestos. El tailoring conserva su precisión, pero abandona parte de su estructura tradicional. De igual manera, el cuero se transforma en piezas más ligeras, demostrando el trabajo artesanal que caracteriza a la Maison.


El concepto continúa en el set del desfile, diseñado alrededor de una estética limpia y luminosa. Los asientos utilizan los Karton Hocker del artista Illya Goldman Gubin, creados a partir de cajas de cartón moldeadas directamente con su cuerpo.


Cada asiento también recibe una flor de piel hecha a mano, que cambia entre tulipán, peonía y lirio. Haciendo de los detalles una introducción de color y naturaleza a un espacio rodeado de tonos neutros.



La experiencia sonora suma otra dimensión. Florian Hecker crea una instalación con 20 estructuras suspendidas que producen sonidos únicos, mientras Mark Leckey desarrolla un soundtrack que mezcla géneros y épocas entre los años sesenta y noventa.
Con Summer 2027, Bottega Veneta propone una nueva manera de entender la ligereza: vestir menos, sentir más y dejar espacio para que el cuerpo y las ideas se muevan libremente.