
Para Otoño/Verano 2026, Brandon Maxwell ahora mira hacia adentro y proyecta su visión hacia el futuro. En esta colección, el diseñador explora la tensión entre el control y la liberación, la fuerza y la vulnerabilidad. Así, transforma su búsqueda personal de equilibrio en una propuesta estética y profundamente emocional.
La temporada se construye a base de “mundos” conectados que dialogan entre sí y revelan la feminidad contemporánea: arquitectónica pero sensual. En consecuencia, se suaviza la sastrería y la estructura se relaja. Maxwell reinterpreta códigos clásicos hasta convertirlos en nuevos.



Incorpora referencias al menswear: camisas tipo esmoquin, hombros marcados y algodones impecables, evitando que sea rígido Las chaquetas se simplifican, los pañuelos caen con naturalidad y las siluetas, aunque entalladas, permiten movimiento.
Por otro lado, la textura tiene el protagonismo y se convierte en lenguaje. El bordado pasa sobre tejidos de punto, mientras las lentejuelas reflejan la luz en destellos fragmentados. El fil coupé se deshilacha a mano y genera halos suaves; el cuero se corta y superpone. De este modo, la prenda se experimenta.


A lo largo de la colección, Maxwell equilibra nitidez y contención. El satén y el terciopelo escultóricos conviven con crepé fluido y jersey de viscosa. Además, drapea vestidos directamente sobre el cuerpo y prioriza el movimiento sobre la construcción excesiva. Las costuras se disuelven y la silueta respira.
Los accesorios prolongan esta visión: bolsos baguette alargados, totes amplias y cuero brillante estructuran el conjunto con intención. La joyería con piedras naturales aporta un acento sutil. Otoño/Invierno 2026 consolida así una evolución hacia un lujo depurado, disciplinado y guiado por la emoción.