Casa Alonso Rebaque y diálogo con la modernidad mexicana

Por primera vez abierta al público, Casa Alonso Rebaque se activa como una exposición doméstica que reactiva el legado de Félix Candela y Héctor Alonso Rebaque desde el diseño contemporáneo.

Por primera vez desde su construcción, Casa Alonso Rebaque abre sus puertas al público a través de una exposición de diseño contemporáneo. Más que un gesto de acceso, la muestra activa uno de los proyectos residenciales más singulares del modernismo mexicano. Concebida a mediados de la década de 1950 como una colaboración entre Héctor Alonso Rebaque y Félix Candela, la casa funciona hoy como soporte y detonador de una lectura actual de la modernidad doméstica.

La exposición se articula en dos ejes complementarios. Por un lado, piezas funcionales pensadas para ser habitadas. Mobiliario, iluminación y objetos responden a las necesidades de una casa viva. Por otro, obras de carácter simbólico y especulativo activan imaginarios ligados al paisaje del Pedregal, la velocidad, la técnica y una idea prospectiva de modernidad. En ambos casos, el diseño no se superpone a la arquitectura. La prolonga y la extiende.

Este enfoque dialoga con el espíritu original del proyecto. Desde su origen, Alonso Rebaque impulsó la integración entre ingeniería, arte y arquitectura. Incluyó incluso un mural concebido para dialogar con la bóveda. La exposición retoma ese impulso experimental y lo reactiva. Así, la casa deja de ser solo un testimonio histórico. Vuelve a operar como un laboratorio activo de pensamiento espacial y material.

Ubicada en el Pedregal, territorio fundacional del proyecto moderno en México, la vivienda traslada al ámbito doméstico la experimentación estructural de Candela. El uso del paraboloide hiperbólico permite una arquitectura ligera y elevada. Aquí, la forma es estructura y la estructura es experiencia. En este contexto, la casa funciona como una escultura habitable. Define también la lógica curatorial de la muestra.

La exposición reúne a dieciséis diseñadores y artistas contemporáneos. Sus piezas ocupan la totalidad del recinto. Dialogan con la arquitectura, el paisaje volcánico y la memoria del lugar. Concebida como una exhibición doméstica y no museográfica, la propuesta asume la casa como un organismo vivo. Un espacio mutable que se transforma con el uso, el tiempo y las generaciones.

En el marco de Art Week CDMX, la exposición abre al público durante cuatro días entre enero y febrero. El proyecto celebra la vigencia de una modernidad que se habita. Setenta años después, la pregunta persiste: cómo vivir el futuro desde el diseño.