Casa Dragones y Gabriel Orozco celebran la arquitectura de Pedro Ramírez Vázquez

La nueva edición especial de Casa Dragones Joven transforma al Coloso de Santa Úrsula en una pieza de colección donde convergen arquitectura mexicana, arte contemporáneo y maestría artesanal.

Pedro Ramírez Vázquez Casa Dragones

Algunas obras trascienden su función original para convertirse en parte de la memoria colectiva. El Estadio Ciudad de México, conocido popularmente como el Coloso de Santa Úrsula, pertenece a esa categoría. Concebido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez e inaugurado en 1966, el recinto ha sido escenario de algunos de los momentos más importantes en la historia del futbol. También ocupa un lugar relevante dentro de la cultura visual mexicana. Ahora, su legado inspira una nueva colaboración entre Casa Dragones y el artista Gabriel Orozco.

La edición especial Casa Dragones × El Coloso de Santa Úrsula – Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez surge como un homenaje a una de las obras más significativas de la arquitectura mexicana del siglo XX. Además, llega en un momento especialmente simbólico. En 2026, el estadio se convierte en el único recinto del mundo en albergar tres Copas Mundiales de Futbol. Este hecho refuerza su lugar dentro de la historia deportiva internacional.

Más que una botella conmemorativa, la edición propone una reflexión sobre la capacidad de la arquitectura para convertirse en símbolo cultural. El diseño original de Pedro Ramírez Vázquez integró el estadio al paisaje volcánico del sur de la Ciudad de México. Gracias a ello, redujo su impacto visual y aprovechó las características naturales del terreno. Décadas después, aquella visión continúa siendo una referencia para la arquitectura moderna mexicana.

La colaboración encuentra en Gabriel Orozco un interlocutor natural. A lo largo de su trayectoria, el artista ha desarrollado una práctica centrada en observar objetos cotidianos y descubrir nuevas asociaciones a través de la geometría. Asimismo, su trabajo explora la transformación constante de las formas y los significados. Esta aproximación convierte la edición en una pieza de diseño y colección.

La referencia al estadio aparece desde el primer contacto visual. El estuche azul incorpora una textura inspirada en el concreto que caracteriza al recinto. Sobre la superficie emergen los trazos geométricos de sus arcos estructurales. Además, estos elementos se trasladan al vidrio mediante un grabado de gran precisión. El resultado evoca la claridad formal y el rigor arquitectónico del proyecto original.

Uno de los detalles más significativos se encuentra en el cuello del decantador. Una cinta verde incorpora las fechas de los Mundiales de 1970, 1986 y 2026. De esta manera, establece un vínculo entre distintos capítulos de la historia deportiva de México. El recurso funciona como un puente entre pasado, presente y futuro.

Dentro de la botella se encuentra Casa Dragones Joven, un tequila 100% puro agave azul elaborado mediante una mezcla de tequila blanco y tequila extra añejo. Su perfil aromático combina notas de pera, matices de vainilla y una textura sedosa. Además, fue concebido para la degustación, manteniendo el carácter refinado que distingue a la casa.

La edición también prolonga una relación histórica entre Casa Dragones y el arte contemporáneo. Durante más de una década, la firma ha colaborado con creadores como Gabriel OrozcoDanh VoPedro Reyes y Petrit Halilaj. Cada proyecto ha explorado nuevas conexiones entre arte, diseño, artesanía y cultura mexicana.

Con un tiraje limitado a 2,026 botellas numeradas a mano, la edición especial se sitúa en la intersección entre artearquitecturacoleccionismo y tequila mexicano. Al mismo tiempo, funciona como un reconocimiento a la visión de Pedro Ramírez Vázquez. Su obra continúa definiendo parte de la identidad visual de México y mantiene una influencia que trasciende generaciones.