Casillero del Diablo ficha a Orlando Bloom para llevar su leyenda al mundo

En entrevista con María Fernanda Loyo y Lynn Balaresque, la marca explica por qué eligió al actor británico y cómo busca reforzar su leyenda en mercados clave como México.

Casillero del Diablo quiere volver al origen. La marca de Viña Concha y Toro presentó al actor británico Orlando Bloom como su nuevo embajador global y protagonista de una campaña internacional que retomará la leyenda que dio nombre a uno de los vinos chilenos más reconocidos del mundo.

La campaña, que se lanzará entre finales de julio y los meses siguientes en mercados como Chile, Reino Unido, Brasil, México e Irlanda, buscará contar en primera persona la historia detrás de Casillero del Diablo: el mito de una bodega protegida por el diablo que nació hace más de 140 años.

La elección de Bloom no es casual. El actor ha construido parte de su presencia pública alrededor de mundos narrativos de aventura, mito y personajes reconocibles. En ese sentido, su incorporación permite a Casillero del Diablo conectar su propia leyenda con una figura capaz de hablarle a audiencias globales desde el cine, la cultura pop y el entretenimiento.

En conversación con María Fernanda Loyo, Marketing Director de Concha y Toro México, y Lynn Balaresque, Subgerente de Marketing Global de Casillero del Diablo, ambas explicaron que Orlando Bloom fue una elección natural para la marca por su alcance internacional, su posicionamiento premium y su trayectoria. También destacaron que, más allá del cine, Bloom mantiene vínculos con causas y marcas globales (es embajador de UNICEF y seguidor del Manchester United, club patrocinado por Casillero del Diablo desde 2010),

Para la marca, esa coincidencia entre cine, deporte, prestigio y alcance global permite reforzar una campaña que no solo busca anunciar a un nuevo embajador, sino volver a poner al centro su activo narrativo más importante: la leyenda.

La historia detrás del Casillero

La leyenda de Casillero del Diablo se remonta a 1880. Según el relato, Don Melchor de Concha y Toro comenzó a notar que desaparecían botellas de su bodega privada. Para evitar los robos, difundió el rumor de que el diablo habitaba en su casillero. La historia se mantuvo viva durante décadas y, con el tiempo, terminó convirtiéndose en el punto de partida de la marca.

Durante la entrevista, Lynn Balaresque explicó que aunque Casillero del Diablo como marca cumple 60 años, la leyenda que la sostiene tiene más de 140. Ese contraste es clave para entender su posicionamiento: una etiqueta contemporánea que se apoya en una historia antigua, todavía ligada a un lugar físico que puede visitarse y que ha resistido incluso los terremotos de Chile.

Esa es, precisamente, la tensión que la nueva campaña busca recuperar: tradición sin dejar de ser actual. Casillero del Diablo quiere hablar de una historia con pasado, pero hacerlo con un lenguaje cinematográfico, rápido y global.

México, un mercado clave

La campaña también tiene relevancia local. México forma parte del top 10 de mercados de Casillero del Diablo y, de acuerdo con lo compartido durante la entrevista, la marca tiene 95% de recordación en el país y 20% de participación de mercado dentro de su segmento.

Para María Fernanda Loyo, ese liderazgo habla de una relación construida con el consumidor mexicano. La línea Reserva sigue siendo la más vendida en el país, con variedades como Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Merlot, pero la estrategia reciente ha sido ampliar el portafolio para responder a nuevos hábitos de consumo.

Entre esas innovaciones se encuentran Casillero del Diablo B-Light, una propuesta con menor alcohol y menos calorías; Reserva Privada, dirigida a un segmento más alto; The Devil’s Carnival, enfocada en vinos dulces para atraer a consumidores que están entrando a la categoría; y Fusión de Uvas, una etiqueta desarrollada como tributo a México, que combina vino chileno con vino mexicano elaborado en una bodega del grupo Concha y Toro en el país.

La lógica detrás de estas líneas, explicaron, no es modificar los vinos tradicionales para perseguir todas las tendencias, sino desarrollar propuestas paralelas para distintos consumidores. Casillero del Diablo busca mantener fieles a quienes ya conocen la marca, mientras abre nuevas puertas para quienes se acercan al vino desde otros perfiles de sabor, bienestar o curiosidad.

Calidad accesible y consistencia global

Uno de los puntos más interesantes de la conversación fue la forma en que la marca entiende su propio equilibrio entre precio y calidad. Casillero del Diablo opera con volúmenes globales importantes: alrededor de 7 millones de cajas de 9 litros al año, equivalentes a 84 millones de botellas. El reto, explicaron, está en mantener consistencia entre países, cosechas y variedades.

Ese trabajo depende del equipo técnico y enológico, pero también de la estructura agrícola de Concha y Toro. La compañía combina viñedos propios con contratos de largo plazo con productores externos, bajo estándares que permiten controlar la calidad desde el viñedo. Ahí está una de las razones por las que la marca ha logrado sostenerse. No basta una campaña global ni un embajador famoso si el producto no mantiene la promesa en la copa.

Con Orlando Bloom, Casillero del Diablo busca entrar a una nueva etapa de comunicación internacional. Pero el fondo de la estrategia no cambia: contar una historia reconocible, mantener una propuesta accesible y defender la idea de que una marca puede tener tradición, presencia global e innovación sin abandonar su origen.