
Hay colecciones que se sienten como un susurro. Como un viento limpio que atraviesa el tiempo y lo ordena con sutileza. Así llega la nueva propuesta de Alta Costura Chanel Otoño/Invierno 2025: un homenaje a la naturaleza, al ritmo pausado del campo y a la libertad de lo esencial.
El Estudio de Creación de la Maison recupera la visión pastoral que tanto inspiró a Gabrielle Chanel. Referencias al paisaje inglés y a la melancolía de los páramos escoceses recorren la colección. En el Salón d’Honneur del Grand Palais, Willo Perron transforma el espacio en un entorno sobrio. La propuesta adquiere una elegancia contenida que dialoga con la memoria de los salones de la rue Cambon.
Tweed con efecto de punto, mohair en tonos ciruela y verde musgo, y tejidos que evocan borrego o piel falsa componen un paisaje textil donde cada silueta respira. El tailoring masculino se reinterpreta con ligereza, sin perder estructura. Surgen chaquetas tipo suéter, pantalones cortos bordados y capas que celebran la nobleza rústica del campo.





El trigo –símbolo de abundancia para Mademoiselle– aparece en botones joya, bordados y volantes de gasa. Crece entre las costuras como si brotara del propio tejido. Las espigas conviven con flores multicolor, plumas y reflejos dorados que anuncian el paso del sol. Una silueta nupcial cierra el desfile como promesa de cosecha futura.


La colección Chanel Otoño/Invierno 2025 también abraza la luz. Botones dorados, encajes metálicos, vestidos en lamé anaranjado y bordados brillantes evocan los últimos rayos del día. Es un gesto hacia lo eterno, hacia lo esencial. En tiempos donde la moda busca sentido, Chanel Otoño/Invierno 2025 ofrece una respuesta lírica. Volver al origen. Vestir la libertad.