
A casi cinco décadas de su fundación, la Colección FEMSA atraviesa uno de sus momentos más importantes. Lo que comenzó en 1977 como un acervo corporativo evolucionó hasta convertirse en una plataforma activa de investigación, exhibición y diálogo. Su enfoque se centra en el arte moderno y contemporáneo de América Latina.
En el marco de su 50 aniversario, la colección se prepara para una de sus presentaciones públicas más ambiciosas. Se trata de Constelaciones y derivas: arte de América Latina desde la Colección FEMSA, que se presentará en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey en 2026.
En conversación con el curador Beto Díaz, exploramos la historia de la Colección FEMSA. También abordamos las decisiones que han marcado su transformación a lo largo del tiempo. La exposición propone una nueva lectura del acervo: no como un relato lineal, sino como un sistema de cruces, resonancias y preguntas abiertas. Más que una revisión retrospectiva, la muestra en MARCO señala el rumbo que la colección busca trazar hacia el futuro.

El planteamiento inicial de la exposición no fue únicamente mostrar las historias que los artistas cuentan a través de sus obras. La intención fue aprovechar la diversidad de piezas, estilos y épocas que conviven en la colección. A partir de ello, se construyen nuevas narrativas.
De ahí surge el término constelaciones: conexiones que pueden articularse de distintas maneras. Beto Díaz explica que esta narrativa busca comunicar que no existe una sola verdad ni un único relato. Esto aplica tanto a las obras como a la forma en que el público se relaciona con ellas y se aproxima a las piezas.
Con ello, los curadores esperan que la exposición invite al público a formular preguntas. Estas giran en torno a territorios, identidades y experiencias de vida. También incluyen reflexiones sobre género y sobre cómo estas nociones han cambiado con el tiempo. “Es un poco pensar cómo el sentido y el significado de las obras también cambia con el paso del tiempo”, menciona Díaz.
Se trata de una exposición que promete mucho por el mensaje que busca transmitir. El equipo curatorial ha trabajado en este proyecto durante cuatro años. El proceso ha sido especialmente emocionante, ya que implicó pensar cómo contar una historia sobre América Latina desde el acervo.
Esta revisión extensa permitirá presentar piezas que no han salido de bodega en mucho tiempo. Algunas incluso se exhibirán por primera vez. Desde obras de Remigio Valdés hasta piezas de Ángel Zárraga, la muestra reunirá trabajos de enorme valor cultural.
Beto Díaz señala que, al tratarse de una colección construida a lo largo de cincuenta años, surgieron diálogos inesperados durante el montaje. Algunos de ellos sorprendieron incluso al propio equipo curatorial. Estos cruces tuvieron un impacto personal. “Para mí, también como persona queer, la colección tiene obras que hablan de género, algo que nunca hubiera imaginado”, comparte el curador.
El ejercicio museográfico busca honrar las piezas históricas al ponerlas en diálogo con obras más recientes. Así se construye una imagen clara de quiénes son hoy como colección y hacia dónde se dirigen. El equipo curatorial asegura que la instalación sorprenderá tanto a quienes conocen el acervo como a quienes lo verán por primera vez.
Con emoción, Beto Díaz comparte lo que espera que el público se lleve de la experiencia: “Pienso mucho en cómo las colecciones no solo guardan obras. Guardan historias y guardan vidas. No son solo un cúmulo de objetos, sino de relaciones. Conservan experiencias y los diálogos que otras personas pueden tener con ellas. Si alguien se lleva estas preguntas y esta reflexión, sería padrísimo”.

Finalmente, Constelaciones y derivas busca extenderse más allá de las salas del museo. La exposición contará con un programa público que incluirá talleres entre salas, conversaciones y activaciones artísticas. El objetivo es ofrecer herramientas para un diálogo más cercano y significativo con las obras.
El proyecto también se expandirá a otros espacios del museo, como el restaurante. Ahí se desarrollará una residencia titulada Rutas Metabólicas. Tres cocineras trabajarán en constelación con el equipo del restaurante. El resultado será un menú que funcionará como una pieza viva a lo largo de la exposición.
La exposición estará disponible del 19 de marzo al 9 de agosto en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.
Con esta propuesta, el museo se concibe como un espacio integral de aprendizaje. No solo se aprende desde la contemplación intelectual, sino también desde la experiencia corporal y sensorial. Una invitación a pensar el conocimiento y el diálogo con el arte desde múltiples dimensiones.