
Será la tercera vez que se crucen en el césped del All England Club. Las dos anteriores, en 2022 y 2023, se las llevó el serbio. Pero hoy el contexto es otro. Sinner llega con el ranking que todos quieren y con una confianza que crece partido a partido. Djokovic, a los 38 años, llega con lo que no se entrena: la memoria, el oficio, y ese temple que ha escrito algunas de las páginas más intensas del tenis moderno.
Djokovic no ha llegado aquí sin dificultad. En su debut contra Alexandre Muller dejó un set; volvió a perder uno en su partido de cuartos ante Flavio Cobolli. Sin embargo, frente a jugadores más exigentes como Daniel Evans, Miomir Kecmanovic y Alex de Miñaur, mostró un tenis más ajustado. No jugó torneos previos sobre césped, pero eso ya no sorprende: Londres es su hábitat natural. Ha ganado aquí siete veces y busca una más para igualar el récord de Federer.
La duda, sin embargo, no es técnica. En cuartos de final, a pocos puntos del cierre, mostró señales de molestia. A esta altura, cada partido puede ser el último. En declaraciones recientes reconoció que su prioridad comienza a moverse hacia su familia, hacia sus hijos. Pero si Wimbledon es su último escenario, no será como un acto de despedida.
Del otro lado, Jannik Sinner ha sido contundente, aunque no imbatible. Cedió sets ante Jan-Lennard Struff y Pedro Martínez, y enfrentó un episodio preocupante en su partido contra Grigor Dimitrov, que se retiró por lesión mientras ganaba 2-0, pero dejó expuesto el dolor de Sinner en el codo derecho. Aun así, disipó dudas con una actuación sólida frente a Ben Shelton en cuartos: 7-6, 6-4, 6-4.
Lo que está en juego
El historial favorece a Sinner 5-4, con victorias en los últimos cuatro cruces. Pero en Wimbledon, Djokovic manda: 2-0 sobre el italiano en este escenario. Este será su 14ª semifinal en Wimbledon. Para Sinner, será la segunda.
Pero lo que hace de este partido algo más que una estadística es el relato que lo rodea: el de una generación que resiste y otra que busca imponerse. Djokovic es el último gran símbolo activo del Big 3. Sinner, con su tenis metódico y mentalidad inquebrantable, representa esa transición sin trauma que muchos creían imposible.
Hay también una corona en juego. La número 25 de Grand Slam para Djokovic, la que puede no llegar si el cuerpo no responde. Y hay un primer Wimbledon para Sinner, una consagración que lo consolidaría como el heredero legítimo del trono.
Lo que viene
El partido se jugará hoy 11 de julio, en la cancha central del All England Lawn Tennis Club, como segundo turno después del duelo entre Carlos Alcaraz y Taylor Fritz. Se podrá ver en vivo por Disney+ y ESPN.
Hoy, dos hombres entrarán a la cancha. Uno buscando eternidad, el otro, su lugar en ella. Wimbledon, una vez más, será el escenario. Y el pasto, como siempre, el único que no se inclina por nadie.