James Baldwin: blues de palabra y cuerpo

Como si de un músico se tratase, James Baldwin: The Life Album proyecta en una biografía casi sonora, un mapa completo, con todos los matices y las aristas, de un hombre como un universo entero: James Baldwin.

Fotografía cortesía

Imposible cubrir la historia entera de una civilización en una enciclopedia singular. Y es que Baldwin es eso, un país, un continente con todas las estaciones. Es un martillo que con fuerza penetró cada pared que tuvo enfrente para abrir la interminable furia de un pueblo entero. Detrás de él caminaban muchos y hasta la fecha, 38 años después de su muerte, su rostro, su figura eterna, sigue en primera fila de muchos cuantos.

Como una aguja que recorre los surcos de un vinilo antiguo, el nuevo libro James Baldwin: The Life Album de Magdalena J. Zaborowska revela, pista por pista, las múltiples capas del hombre detrás del mito. No el profeta que arde en el centro de los discursos, ni el símbolo inscrito en la memoria de la lucha afroamericana, sino el ser humano. Íntimo, complejo, contradictorio.

Zaborowska construye su retrato desde la materia que dejó Baldwin. Cartas no publicadas, libros subrayados, objetos, fotografías, y sobre todo, el eco persistente de Chez Baldwin, su casa en Saint-Paul-de-Vence, al sur más posible de Francia. En esas paredes de piedra, entre olivares y cigarras, el escritor halló el refugio necesario para pensar al mundo con su mirada de ojos entrecerrados, profundos como el pasillo sin fin de la biblioteca de Babel. Desde ahí contempló la doble cara del exilio, la de una especie en cautiverio y la del hombre que hacía del cariño su líquido vital.

James Baldwin en su casa en Saint-Paul-de-Vence, en el sur de Francia, en 1985.

Baldwin amó al blues casi tanto como adoró en esta tierra. La biografía de Zaborowska se deja llevar por esa cadencia del género: introduce un tema, lo desarrolla, lo deja en suspensión. Suda, se sacude; entre gritos y febril, el blues de Baldwin cambia de color. Desde Harlem, las heridas de un padre ausente, los años como “transatlantic commuter”, sus amistades más entrañables, el arte que lo forjó como herrería de antes. Sus amores que no siempre cabían en palabras, y la manera en que su pensamiento fue moldeado por mujeres, comunidades queer.

The Life Album hace las veces de cartografía emocional para un hombre que escribió con el oficio de liberar. Que usó la literatura como escudo y espada; un faro que iluminaba directo al espejo del alma. Un álbum, sí, pero también un testamento. En él, Baldwin vive y sigue enseñando a escuchar.

Para acompañar la lectura de James Baldwin: The Life Album está Chez Baldwin, la playlist que recopila todo lo que el escritor dejó. En esa casa de arte e historia en Francia, los álbums hacían la narrativa y ponían un contraste invisible al ruido de la brisa y la especie. Todo sonido aquí es una muestra breve de lo que componía el día a día de la isla que era James Baldwin.