
“El arte es la flor… la vida es la raíz”. Con esta frase, el arquitecto escocés Charles Rennie Mackintosh dejó inscrita una idea que The Macallan ha decidido convertir en líquido. El resultado es Art Is The Flower, una nueva edición limitada de whisky single malt que forma parte de la Tree of Life Collection, una serie que rinde homenaje al equilibrio entre lo natural, lo artístico y lo atemporal.
Este lanzamiento es una pieza de diálogo entre disciplinas. The Macallan —cuya reputación como casa de whisky va de la mano con una obsesiva atención al detalle— ha creado esta expresión inspirándose en The Spirit of the Rose, un vitral diseñado por Mackintosh en 1902 que funde la estética floral del Art Nouveau con una sensibilidad que sigue siendo moderna más de un siglo después.

Un whisky como extensión del arte
La interpretación de Art Is The Flower es sensorial. En nariz, revela notas de frutas secas —pasas, higos—, cereza, naranja, almendra y un toque de melaza. En boca, aparecen capas de vainilla, jengibre y un sutil dejo de té negro que le otorgan profundidad sin saturar. El final es largo, dulce y redondo, como si el tiempo mismo hubiera aprendido a suavizar los bordes.
Con 50.4% de grado alcohólico, esta edición es compleja. Según Steven Bremner, whisky maker de The Macallan, la selección de barricas —todas europeas sazonadas con jerez— fue clave para lograr esa combinación de elegancia y riqueza estructural. “Queríamos una expresión que hablara no solo del roble y del tiempo, sino también de una sensibilidad estética”, explicó en el lanzamiento.
Una colaboración con historia y presente
El proyecto fue desarrollado en colaboración con la Charles Rennie Mackintosh Society, y se acompaña de una serie de cortometrajes donde artistas, diseñadores y expertos contemporáneos —como Christopher Kane, exalumno de la Glasgow School of Art— exploran la vigencia de Mackintosh en el diseño actual.
“Mackintosh dejó una huella artística que sigue inspirando hoy”, dijo Stuart Robertson, director de la sociedad. “Colaborar con The Macallan fue una forma de celebrar no solo su legado, sino también la poesía que puede contener una botella de whisky”.

Una edición que es también una declaración
Art Is The Flower funge como un acto de traducción: de una obra visual a una experiencia sensorial, de una visión artística a una práctica artesanal. En tiempos donde el mercado premium del whisky se llena de ediciones sin alma, esta apuesta de The Macallan se siente distinta, casi necesaria. Es un recordatorio de que el arte no solo se cuelga en paredes o se proyecta en galerías; también se bebe, se huele y se comparte.
Continúa leyendo sobre gastronomía aquí.