
Durante Art Week, Olmos y Flores presentan un bouquet de tulipanes elaborado a partir de denim reciclado, una pieza que desplaza la mezclilla de su lectura funcional hacia una dimensión simbólica y afectiva. Lejos de operar como objeto explicativo, el proyecto propone una experiencia donde el material se suaviza, se transforma y adquiere una nueva carga narrativa al convertirse en flor. Concebido simultáneamente como broche y como escultura, el bouquet activa una relación íntima con el cuerpo y, a la vez, una lectura contemplativa que lo acerca al gesto ceremonial.
La colaboración con Levi’s y AGO Projects articula historia industrial, artesanía y mirada curatorial en un mismo objeto, sin jerarquías evidentes ni discursos impuestos. Aquí, el upcycling aparece como consecuencia natural del proceso creativo, integrado de forma orgánica a una práctica que privilegia la emoción, la memoria y la sensibilidad material. En esta conversación, Olmos y Flores comparten las decisiones detrás de la pieza, su relación con los materiales y la manera en que entienden la colaboración como un espacio de encuentro y resonancia.
El denim suele leerse desde la funcionalidad. ¿En qué momento decidieron tratarlo como un material simbólico, casi emocional, capaz de transformarse en flor y en gesto artístico?
Para Olmos y Flores, los materiales siempre han tenido una carga emocional antes que funcional. El denim de Levi’s, por su historia y su cercanía con el cuerpo, ya contiene memoria. El punto de quiebre fue entender que podía dejar de ser superficie para convertirse en gesto: al transformarlo en flor, el material se suaviza, se vuelve íntimo y adquiere una dimensión simbólica que conecta con su manera de narrar desde la naturaleza.
Este bouquet nace del upcycling, pero no se presenta como un objeto didáctico. ¿Cómo evitaron que la sostenibilidad se convirtiera en un mensaje literal y la llevaron hacia una experiencia sensible y estética?
Nunca partieron del discurso, sino de la emoción. La sostenibilidad aparece como una consecuencia natural del proceso, no como un mensaje impuesto. Les interesaba que el objeto se sintiera bello, deseable y sensible antes que explicativo. El upcycling se integra de forma orgánica: está ahí, pero se descubre más de lo que se anuncia.
Cada tulipán funciona como broche y como escultura. ¿Qué les interesaba explorar en esa doble condición entre lo íntimo, lo portátil y lo ceremonial?
Les atrae esa tensión entre lo íntimo y lo ceremonial. Al ser portátil, el broche acompaña al cuerpo y se vuelve personal; al mismo tiempo, su forma escultórica lo eleva a un gesto casi ritual. Querían que pudiera vivirse tanto desde la cercanía como desde la contemplación, como un objeto que se lleva y se recuerda.



La colaboración articula tres universos distintos: la historia industrial de Levi’s, la artesanía narrativa de Olmos y Flores y la visión curatorial de AGO Projects. ¿Dónde encontraron el punto de equilibrio entre estas identidades sin diluir ninguna?
El equilibrio se dio desde el respeto y la escucha. Levi’s aporta una historia industrial profundamente arraigada a la cultura; Olmos y Flores traduce esa historia desde lo artesanal y narrativo; AGO Projects enmarca el gesto desde una mirada curatorial. No se trató de diluir identidades, sino de permitir que cada una hablara desde su fuerza y se encontrara en un mismo objeto.
Presentar esta pieza durante Art Week la inserta en un contexto de alta visibilidad y consumo cultural acelerado. ¿Qué esperan que permanezca de este proyecto más allá del evento y del objeto mismo?
Les interesa que permanezca la experiencia. Que quien reciba el broche recuerde el momento, la intención y la sensibilidad detrás del gesto. Más allá de Art Week, el objeto funciona como una memoria compartida: un recordatorio de que la moda, el arte y la colaboración pueden construirse desde lo humano, lo emocional y lo significativo.