Entrar en la mente: El Laberinto de Tim Burton en CDMX

En el corazón de la Ciudad de México, un cuento oscuro cobra vida. El Laberinto de Tim Burton llega a CDMX: una experiencia inmersiva con más de 200 obras y 28 salas que revelan la mente del cineasta.

Fotografía cortesía.

El 3 de julio de 2025 abrió sus puertas El Laberinto de Tim Burton en el Casino del Bosque, sobre Av. Constituyentes; un viaje no a través del cine, sino de la imaginación. La exposición invita al visitante a adentrarse en el universo de Burton, cruzando puertas, doblando el tiempo, encontrando sombras y sueños en un laberinto que parece respirar.

No es una retrospectiva, sino una experiencia. A lo largo de 28 salas temáticas y más de 200 obras originales —dibujos, esculturas, vestuarios, bocetos— la muestra recorre el lenguaje visual del cineasta: fantasía, oscuridad, alegría y melancolía. Pero no se avanza de manera lineal; cada visitante elige su propio camino. Con más de 300 combinaciones posibles, ningún recorrido es igual a otro.

Se camina entre el bosque de El cadáver de la novia, se atraviesan los jardines melancólicos de Edward Scissorhands, se prueba la dulzura absurda de Charlie y la fábrica de chocolate, y se susurra “Beetlejuice”, esperando que el truco responda. La intención es que el espectador sienta que entra en la mente del creador, donde las fronteras entre lo real y lo imaginado se vuelven porosas.

La presencia de Burton en la Ciudad de México es más que simbólica. Él mismo ha dicho que su obra está moldeada por los cementerios, las sombras y el folclore, elementos profundamente ligados a la cultura mexicana. Durante su visita, recorrió Xochimilco en trajinera, pasó por Tepoztlán y visitó el Panteón de Dolores, abrazando los rituales que habitan la memoria. Incluso llegó a llamar a una cripta su “nuevo hogar”.

En la versión mexicana de The Labyrinth, Burton ha aportado más piezas que en ninguna otra ciudad. El resultado es una muestra más rica, más oscura, más íntima.

Fotografía cortesía.

Donde las historias respiran en la oscuridad

El recorrido comienza en silencio. El aire es denso, lleno de acordes susurrados y sombras que se mueven. Sonido, luz y espacio se mezclan hasta sentirse parte de uno mismo. Las paredes respiran. El camino cambia. Detrás de cada puerta hay un fragmento: un recuerdo, un personaje, una pregunta.

Aparecen reliquias: bocetos de monstruos, vestuarios atrapados en pleno movimiento, esculturas suspendidas entre la vida y la descomposición. La tensión curatorial está en el equilibrio: no busca el espectáculo, sino la sorpresa. No la nostalgia, sino el ensueño.

Cuando la hora termina y las luces regresan, lo que queda no es una galería visual, sino un pulso. Se sale con una parte de Burton adentro: esa necesidad de seguir las sombras, de creer en la belleza que nace de lo extraño, de sentir que la oscuridad también puede contener luz.

El Laberinto de Tim Burton estará en CDMX hasta diciembre de 2025. Los boletos van de 450 a 800 pesos, y las opciones premium incluyen acceso extendido y ediciones artísticas limitadas.