El Tibur y el placer de comer mariscos

Con una cocina que combina producto nacional, influencias japonesas y peruanas, El Tibur se consolida como una marisquería con identidad propia en la Condesa.

Fotografía cortesía.

Las marisquerías de la Ciudad de México viven un gran momento, y para conquistar paladares llega: El Tibur. Concebido como una barra de mariscos contemporánea, este proyecto encabezado por los chefs Germán Carballo y Luis Solano encuentra su identidad en el producto nacional y en una cocina que incorpora referencias japonesas y peruanas sin perder de vista los sabores mexicanos.

La experiencia comienza frente a una cocina abierta que transmite dinamismo y cercanía. El ambiente es casual, el servicio fluye con naturalidad y la carta cambia conforme lo hace la temporada, permitiendo que la frescura del producto marque el rumbo de cada visita.

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Mis favoritos y lo que no te puedes perder

Si hay un platillo que resume la propuesta de El Tibur es su aguachile verde. Fresco, vibrante y con el nivel justo de picor, consigue un equilibrio entre acidez, intensidad y frescura que lo convierte en uno de los imprescindibles de la carta.

La tostada de atún con mayonesa de chintextle añade un toque ahumado que permanece en el paladar. Mientras que el taco de pescado en tempura negra con pico de gallo de tomatillo también es una excelente selección.

Otro acierto es el taco de camarón especial (solo en fines de semana), una combinación generosa donde cada ingrediente encuentra su lugar sin competir. Se suman las manitas de cangrejo, ideales para quienes disfrutan de este plato y aprovechar hasta el último bocado.

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Un flan exquisito

Aunque la cocina salada concentra buena parte de la atención, el flan merece un capítulo aparte. Su textura sedosa y el equilibrio en el dulzor lo convierten en el cierre perfecto para una comida donde el producto es siempre el protagonista.

En la barra también vale la pena pedir el Tibur Spritz, una alternativa refrescante para quienes buscan salir del clásico St-Germain Spritz. Con una personalidad propia y un perfil más complejo (preparado con sake nami junmain y licor de uvas blancas), acompaña especialmente bien los mariscos y aporta un giro interesante a la experiencia.

El Tibur es una marisquería que destaca por su esencia. Producto fresco y una cocina que privilegia el sabor son suficientes para convertir cada visita en una de esas recomendaciones que vale la pena compartir.