
Antes de tener su propia marca, Christian Juul Nielsen aprendió a diseñar desde posiciones muy específicas. En Nina Ricci trabajó con bordados y estampados; con John Galliano, en volumen, drapeado e investigación visual; y durante su etapa con Raf Simons desarrolló una forma más analítica de pensar el diseño. Esa disciplina todavía aparece en AKNVAS, aunque hoy Nielsen tenga que añadir otras preguntas mucho menos románticas: cuánto cuesta una prenda, quién la compra y qué función cumple dentro del negocio.
En esta conversación Nielsen sí habla de referencias, pero también explica cómo funciona una marca independiente por dentro. Desde que fundó AKNVAS, diseñar también significa organizar y estudiar. Para alguien formado en el universo del couture, donde una pieza podía llevarse hasta el límite de sus posibilidades, esa transición ha supuesto aprender a pensar no solo en objetos extraordinarios, sino en sistemas.

Eres danés, te formaste en París y hoy estás basado en Nueva York. ¿Cuánto de tu trabajo nace de la conversación entre esos tres lugares?
Todo. Mi identidad y mis historias vienen de Dinamarca: los cuentos de hadas, la monarquía, la historia del país. Mi formación viene de las casas de alta costura de París, además de mis estudios en Londres, y Nueva York es mi realidad actual.
¿Hay algún recuerdo de tu infancia que haya marcado especialmente tu manera de diseñar?
Mi madre nos leía cuentos para mantenernos tranquilos. Éramos cinco hermanos con mucha energía. Leía a C.S. Lewis y Hans Christian Andersen, y yo imaginaba las escenas y los personajes: el castillo de la Bruja Blanca en Las crónicas de Narnia, o los once príncipes convertidos en cisnes en Los cisnes salvajes. Esas imágenes se quedaron conmigo.
¿Cómo describirías AKNVAS a alguien que nunca ha visto la marca?
Como una marca joven de Nueva York con espíritu danés y educación parisina. Nos enfocamos en calidad, siluetas pensadas y materiales interesantes, con una artesanía influida por la alta costura pero llevada al ready-to-wear.

Trabajaste con Raf Simons, John Galliano y en casas como Dior y Nina Ricci. ¿Qué experiencia cambió especialmente tu manera de diseñar?
Probablemente trabajar con Raf Simons. Antes diseñaba casi por completo desde la intuición. Raf siempre exigía una razón. Preguntaba por qué proponía una idea o por qué creía que algo se sentía moderno. Eso me obligó a cuestionar cada decisión y a pensar mucho más profundamente sobre mi trabajo.
Has dicho que no sigues reportes de tendencias. ¿Cómo decides qué se siente nuevo o relevante?
Trato de entender dónde está la moda hoy y hacia dónde creo que podría ir, o hacia dónde me gustaría llevarla. Es más bien crear la versión de la moda que yo quiero ver y después traducirla a una colección.
AKNVAS significa “canvas”. ¿Cómo entiendes la relación entre moda y arte?
No creo que los diseñadores necesariamente nos consideremos artistas de la misma manera que un pintor o un escultor, pero el proceso creativo puede ser similar.
Para mí, la parte artística está en conseguir que todo tenga sentido. Pienso en la pasarela como un lienzo. ¿Cómo haces que el denim dialogue con el encaje? ¿Cómo llevas una historia escandinava hasta un botón o un parche de piel? Nada debería estar ahí simplemente porque sí.


¿Qué te hizo dejar la alta costura para construir una marca de ready-to-wear?
No hubo un momento específico. Veo la vida como una línea formada por experiencias que se superponen: familia, relaciones, viajes, trabajo. Todo permanece con nosotros durante distintos periodos.
Amé trabajar en couture y colaborar con los ateliers, pero construir una marca de ready-to-wear ha sido igual de estimulante. Ver a una persona usar algo que compró, disfrutarlo y hacerlo parte de su vida es muy gratificante.
El cisne aparece constantemente en AKNVAS. ¿Cuándo se convirtió en un símbolo de la marca?
Desde el principio. Es el ave nacional de Dinamarca y también está relacionado con Hans Christian Andersen y El patito feo. Además, simplemente me parecen criaturas extraordinariamente bellas. Me interesa traducir su elegancia a través de la ropa.
¿Cómo cambió tu manera de diseñar cuando dejaste de trabajar para otras casas y comenzaste a dirigir AKNVAS?
Cambió todo. En otras casas podía concentrarme en una sola parte del proceso. En Nina Ricci trabajaba con bordados y estampados; con Galliano, en volumen, drapeado e investigación visual; en Dior con Raf Simons, en bocetos e investigación.
Ahora tengo que pensar en todo. También en presupuestos, ventas y en cómo sostener el negocio. Cada diseño parte de una pregunta: ¿esta pieza existe para construir imagen o para vender? ¿Está dirigida a una clienta joven o a alguien más maduro? Antes pensaba en hacer cada pieza lo más extraordinaria posible. Hoy pienso en la colección completa.

¿Cómo equilibras el instinto creativo con lo que necesita venderse?
La verdad es que nunca sabes exactamente qué va a venderse. En AKNVAS, lo nuevo suele ser lo que funciona comercialmente, así que para hacer crecer el negocio también tengo que seguir arriesgándome creativamente.
¿Qué cambio en la moda actual te interesa especialmente?
El regreso del storytelling. Tengo muy claro quién soy y qué representa la marca, y siento que existe un interés creciente por entender el mundo que hay detrás de una firma. Durante un tiempo la conversación estuvo mucho más concentrada en el producto. Ahora las personas también quieren entender la historia.
Si miras cinco años hacia adelante, ¿qué te gustaría que existiera dentro de AKNVAS que hoy todavía no existe?
Me gustaría ampliar las categorías: desarrollar más menswear, joyería, accesorios y eventualmente objetos para el hogar. Si tuviera el tiempo y el equipo, sería muy natural trasladar el universo de AKNVAS hacia los interiores.



Si no fueras diseñador, ¿qué crees que estarías haciendo?
Sería granjero. Todavía podría suceder algún día. Me gusta la naturaleza, estar rodeado de animales y la sencillez de esa vida.
Maquillaje: Akiko Owada. Pelo: Rutger. Producción: Jean Jarvis para Area1202 Productions. Asistente de fotografía: Anne-Marie Halovanic. Asistentes de stylist: Daniel Zepeda, Andrea Aguirre y B Dominguez.