
Entre el Volcán de Fuego y el océano Pacífico el calor define el ritmo de los días y junto al agua que nace a las faldas del volcán. Cervecería de Colima encontró ahí mucho más que el lugar para instalar una fábrica: encontró su propia identidad. Desde 2014, la cervecera ha convertido el paisaje, las leyendas, la hospitalidad y el compromiso con su entorno en parte de cada botella, bajo una idea que resume su filosofía: “Nos gusta mucho ser de aquí”. De Colima, claro.
Al mismo tiempo, el crecimiento no llegó como una ruptura con su origen. Más bien la empresa ha hecho de Colima un ingrediente más. En entrevista, Esteban Silva, CEO y fundador de Cervecería de Colima, habla sobre la importancia de construir una marca desde la provincia, hacer de cada cerveza una historia del territorio y demostrar que el éxito también puede medirse en agua recuperada, árboles plantados y comunidades fortalecidas.

¿Cómo ha influido construir la marca desde Colima y no desde CDMX o Guadalajara?
Desde el inicio, el eslogan fue: “Nos gusta mucho ser de aquí”, y esa pertenencia define el perfil de nuestras cervezas. Construir desde Colima nos dio una identidad ligada al lugar: hacemos una cerveza fácil de beber, elaborada con agua de las faldas del volcán, que cuenta historias locales, historias reales. Al final, contar estas historias a través de cervezas sencillas y bien hechas ha sido muy bien recibido, tanto en Colima como en el resto de México e incluso más allá de nuestras fronteras. Hoy por hoy, Cervecería de Colima es la cervecera independiente con mayor presencia en el país.
¿Cómo logran con la cerveza esa narrativa que va del territorio al momento de compartirla?
Cada cerveza lleva un pedacito de Colima dentro. Desde 2014 hemos creado cientos de recetas inspiradas en lugares, historias y leyendas del estado, y nuestras seis cervezas de línea —Colimita, Piedra Lisa, Páramo, Ticús, Cayaco y Río de Lumbre— expresan ese gusto por llevar un pedacito de Colima en cada una. La narrativa también está en los nombres: Piedra Lisa toma su nombre de una enorme roca volcánica donde la gente se resbala, con la leyenda de que el forastero que cae está destinado a volver a Colima; Páramo es un guiño a las calles de Comala, y Ticús, “pariente del cuervo”, es nuestra cerveza oscura. La historia empieza en el agua y en el territorio, y termina en el momento de compartirla.
¿Cómo se traduce el paisaje, el clima y el ritmo colimense en la personalidad de la marca?
Colima es un lugar tropical donde hace calor prácticamente todos los días del año, y eso marca el perfil de nuestras cervezas: fáciles de beber en este clima. Cada receta tiene que pasar por un filtro muy simple, que es parte de nuestro ADN: ¿se te antoja tomarla bajo la sombra de una palmera, a 32 grados centígrados y con 90 % de humedad? Si la respuesta es sí, puede ser una de nuestras cervezas.

¿Qué formas mexicanas de recibir, compartir y celebrar están en los pilares de la marca?
La de abrir la casa y compartir. La invitación para quien visita la planta es directa: “Aquí tienes tu casa”. El discurso de la marca gira alrededor de compartir lo mejor de Colima y de acompañar los buenos momentos; esos son justamente los ejes de nuestra comunicación.
¿Cómo miden el impacto de “Por un mejor aquí” más allá de los indicadores de negocio?
Lo medimos en agua, residuos, energía y árboles. Valorizamos más del 80 % de nuestros residuos, reciclamos cerca de 60 toneladas de vidrio al año, los paneles solares generan el 86 % de la energía utilizada en producción y el sistema de captación de lluvia abastece cuatro meses de operación. Además, reutilizamos el agua mediante una planta de tratamiento. En reforestación, desde 2014 hemos plantado más de 25 mil 600 árboles para reverdecer Colima y fortalecer la cuenca y el suministro de agua del estado.
Conforme crecen, ¿cómo evitan perder la cercanía y la retroalimentación con sus consumidores?
Justamente esa es nuestra ventaja como empresa pequeña. Al ser más cercanos a los consumidores reaccionamos mucho más rápido; estamos en permanente innovación, ajustando recetas, lanzando nuevos productos y probando lotes pequeños, lo que nos permite responder con agilidad a lo que vemos en el mercado. Hoy estamos presentes en alrededor de 5 mil puntos de venta, con planes de sumar mil más durante el resto del año, y seguimos experimentando con cerca de 30 lotes anuales en nuestra planta piloto.

¿Hay decisiones de crecimiento que hayan rechazado para proteger la esencia de la marca?
Nuestra esencia siempre ha sido el amor por Colima y por la cerveza. No hemos comprometido eso en ninguna decisión de crecimiento.
¿Cuáles son los elementos intocables, incluso con el crecimiento y la expansión internacional?
Precisamente el amor por Colima y por la cerveza. Eso se materializa en contar historias reales desde lo local, construir un mejor aquí y elaborar cervezas sencillas y bien hechas que reflejen nuestro aprecio por la cerveza y por el lugar donde las hacemos.
Si Cervecería de Colima fuera una postal de México, ¿cuál sería y por qué?
Sería una postal con el Volcán de Fuego de Colima de fondo, un paisaje tropical y alguien disfrutando una Colimita. Creo que esa imagen resume perfectamente quiénes somos.