
L’Imperatrice nos comparte lo que los mueve, lo que significa ser una banda, mantenerse unidos y al mismo tiempo no dejar de ser individuos. De Daft Punk a Star Wars, la identidad principal en la música de los franceses se percibe desde cada instrumento que forma la melodía: los teclados de Charles y Hagni, las cuerdas de Achilles y David, la percusión de Tom y las vocales de Louve.
Era jueves 11 de junio, el día más esperado en los últimos 4 años para México, el primer día de la Copa del Mundo y la tercera inauguración presenciada por el Coloso de Santa Úrsula, testigo de las hazañas más memorables del deporte. México gana 2 a 0 a Sudáfrica y el Paseo de la Reforma se llena de verde. Y así como llegó la celebración al centro del país, dos veces más apareció la lluvia.
Después del aguacero ya no era incertidumbre que se pospondría lo que esa noche iba a ser la celebración junto con L’Imperatrice en Campo Marte. Al día siguiente no sabía si habría oportunidad de estar en el concierto y mucho menos de poder entrevistarlos, pero la banda francesa actuó y nos permitió conversar con ellos antes de salir al escenario, abriendo de esta manera la serie de conciertos que llegaron a Campo Marte 26 Santander y que terminarán hasta el día de la final con Avalanches el 19 de julio.



Están aquí para la inauguración de la Copa del Mundo. ¿Qué creen que tiene su música que conecta tan bien con el futbol y con toda la atmósfera que existe alrededor de él?
Achilles Trocellier (guitarra): Quizá porque nuestros conciertos son, sobre todo, una gran celebración. Mucha gente baila, incluso personas que normalmente no escuchan disco o funk. Al final, se trata de compartir un buen momento, y eso conecta mucho con la fiesta que rodea al futbol.
Charles de Boisseguin (teclado): Nuestra música está pensada para disfrutarse en comunidad: bailar con las personas que tienes alrededor, sentir emociones sencillas y positivas. Además, somos una banda internacional, formada por personas con distintas influencias, así que tiene sentido formar parte de un evento donde se reúnen tantas naciones.
Y este escenario que reunirá a personas de todo el mundo. ¿Ya habían tenido la oportunidad de tocar frente a una audiencia tan diversa o esta experiencia será diferente?
Hagni Gwon (teclado): Hemos tenido mucha suerte porque hemos participado en festivales de muchos países. Eso nos ha permitido conocer artistas y públicos de culturas muy distintas.
No es la primera vez que vivimos algo así, pero siempre es especial. Se siente una energía diferente cuando compartes un espacio con personas que vienen de tantos lugares distintos.

También está el tema de los idiomas. En su música aparecen el francés, el inglés, el español e incluso referencias a otras lenguas. ¿Cómo deciden en qué idioma debe existir una canción?
Achilles Trocellier: Muchas veces es una sensación que aparece desde el principio del proceso creativo. Por ejemplo, con Danza Marilù, cuando comenzamos a trabajar en ella Tom (batería) y yo, sentimos inmediatamente una vibra italiana. Nos imaginábamos conduciendo por Italia, tomando un spritz. Todo el universo de la canción nos llevaba hacia ahí, así que el idioma surgió de forma muy natural.
Cuando escucho su música siempre tengo una sensación muy particular: una mezcla entre nostalgia y futuro, como si la memoria y la imaginación se encontraran en el mismo lugar. ¿Qué artistas escuchan ustedes cuando buscan esa sensación?
Achilles Trocellier: Para mí sería alguien como Daft Punk. Especialmente algunas de sus canciones tienen exactamente esa combinación entre nostalgia y futurismo.
Hagni Gwon: Yo tendría que decir el soundtrack de Star Wars, es esa mezcla perfecta entre emoción y ciencia ficción.

Tuve la oportunidad de verlos en el Pepsi Center en 2022 y hubo algo que me llamó mucho la atención: parecía que todo el público se movía como un solo cuerpo. ¿Por qué el cuerpo es igual de importante que los oídos para disfrutar de su música?
Achilles Trocellier: Trabajamos mucho en las emociones y en el ritmo. Intentamos que el concierto mantenga una tensión constante, una energía continua. No queremos que las canciones simplemente aparezcan una detrás de otra; buscamos que formen parte de una historia. Tratamos de conectar una canción con la siguiente para que el espectáculo completo se sienta como una narrativa.
Hagni Gwon: A veces sentimos que el show entero es una sola historia. Y también influye el hecho de que somos una banda. Sobre el escenario compartimos una energía común. No estamos ahí para servirnos a nosotros mismos; estamos al servicio de la música.
Charles de Boisseguin: Sí, cuando estamos juntos en el escenario hacemos todo lo posible por compartir todo lo que estamos sintiendo y creo que el público es capaz de apreciarlo, incluso si son personas que nunca nos han escuchado en algún festival logran sentir todo lo que nosotros queremos comunicar.


Ser seis personas sobre el escenario implica un equilibrio complicado entre la identidad individual y la colectiva. ¿Cómo logran mantener sus personalidades sin perder la identidad de la banda?
Charles de Boisseguin: Cada uno de nosotros tiene una identidad propia como persona. Pero dentro de este proyecto sabemos cómo mezclar nuestras energías para convertirnos en una sola entidad. Es algo que ocurre de manera bastante natural. Al final se trata de saber dejar el ego a un lado.
Porque parece que lo más importante no es lo que cada uno aporta individualmente, sino lo que construyen juntos.
Achilles Trocellier: Exactamente. Y esa capacidad de construir algo en común es precisamente una de las cualidades de cada integrante.
Tiene sentido. La esencia de L’Impératrice son los seis sobre el escenario; no podría existir de la misma manera con cuatro o cinco personas.
Achilles Trocellier: Absolutamente.
¿Creen que quienes los escuchamos podemos conocer algo de ustedes a través de la música?
Hagni Gwon: Sí, por supuesto, aunque es una pregunta complicada porque todos somos diferentes. Algunos utilizan la música para expresar sentimientos personales y otros prefieren convertirse en alguien más cuando crean. Cada integrante tiene una relación distinta con la música.
Charles de Boisseguin: Pero sí creo que ciertas cosas terminan apareciendo. Si escuchas el bajo, sabes que está David detrás de él. Si escuchas la guitarra, también puedes reconocer una sensibilidad particular. Las personalidades y hasta ciertas vulnerabilidades terminan filtrándose en lo que hacemos.

Entonces, si tuvieran que definir la esencia de L’Impératrice, aquello que hace que la banda sea exactamente lo que es, ¿qué dirían?
Achilles Trocellier: Hay muchas formas de describirlo. Quizá hablaría de honestidad. De unión. De confianza mutua. Podría elegir muchas palabras distintas, pero todas apuntan hacia lo mismo.
Hay algo que siempre percibo cuando escucho su música: el amor que sienten por ella. Es algo que atraviesa cada canción. Da la impresión de que realmente aman lo que hacen.
Achilles Trocellier: Creo que todo nace de algo muy espontáneo. Pero también trabajamos mucho para que aquello que surge espontáneamente alcance su mejor versión posible. Queremos que todo sea honesto y que se sienta verdadero.
Para terminar, ¿a quién apoyarán en esta Copa del Mundo? a parte de Francia claro.
Hagni Gwon: ¡A Corea claro!
Achilles Trocellier: Croacia definitivamente.
Puedes conseguir tus boletos para Campo Marte 26 y el Music Pavilion aquí.