
En el entramado de la Ciudad de México, Macario Martínez encontró su punto de fuga entre la monotonía de los días y la tensión callada de los sueños no realizados. Allí, donde los edificios susurran historias de lucha y las avenidas arrastran esperanzas fracturadas, Macario comprendió que la música no era un escape, sino un un canal donde sus anhelos colisionaban, una y otra vez, con la densidad de la realidad.
Desde joven, intuyó que soñar en un país como el suyo era un acto subversivo. Que las fantasías no son castillos en el aire, sino proyectos vulnerables que se edifican, ladrillo a ladrillo, con determinación y temblor. Y que, en una sociedad donde el contexto a menudo limita el vuelo, abrazar un deseo es un gesto radical.
Antes de que su voz viajara sin restricciones por los algoritmos del mundo digital, Macario era un joven anónimo que transitaba las capas más discretas del día a día: cocinas industriales, cadenas de comida rápida, horarios rotos. Su guitarra, testigo silente, lo acompañaba como un talismán. Las canciones que componía no buscaban la perfección técnica, sino capturar lo inasible: emociones que se resbalan en la prisa, memorias que huelen a ternura contenida. En su fragilidad, Macario halló su fuerza; en su honestidad emocional, la clave de su autenticidad.
El video que lo catapultó al reconocimiento no lo transformó, lo reveló. Lejos de deslumbrarse por la inmediatez de la atención pública, Macario sigue caminando con la misma brújula: la del trabajo cotidiano, la del azar que premia al que insiste, la del corazón que no se corrompe. La fama, con sus luces fotogénicas y sus zonas grises, solo afiló su certeza: que los sueños necesitan más que talento, necesitan paciencia. Necesitan fe. Su música es una cartografía íntima donde lo vulnerable se convierte en virtud, y lo improbable, en canción. En la voz de Macario habita algo que no se aprende: la verdad desnuda del que se atrevió a soñar.

Antes de que todo esto pasara, ¿cómo te describirías a ti mismo? ¿Sientes que esa imagen ha cambiado con la fama o sigue intacta?
Pues no siento que haya cambiado mucho, simplemente siento que me he llenado de muchas responsabilidades en muy poco tiempo y he tratado de llevarlo con cuidado, ya que a veces trae algunos problemas, como con amigos o con personas con las que trabajo. A veces pasa que muchas personas quieren formar parte también de lo que está pasando, pero la situación o las personas con las que trabajo no siempre permiten que todos puedan ser parte de todo al mismo tiempo, ya que hay limitantes. He tratado de encontrar la forma de que mis amigos también puedan ser parte de esta experiencia y que las cosas se den de forma natural. La diferencia es que ahora me siento más lleno de responsabilidades, pero más allá de eso, sigo siendo yo y viviendo esta experiencia junto a mis amigos.
¿Cómo era un día normal para ti antes de que tu video se hiciera viral y cómo es ahora?
Antes trabajé en varios lugares, desde los 18 años, en cadenas de comida rápida, estuve en un comedor de policías, y mi jornada era básicamente despertarme temprano para ir a trabajar hasta que me salía de esos empleos por ciertas razones. Hubo temporadas en las que estuve desempleado y, en ocasiones, llegaba a tocar en los camiones en el puente de La Raza cerca de mi casa. Vivía al día, pero siempre con la intención de sacar adelante los proyectos y divertirme. En las mañanas, trabajaba y en las tardes me divertía con mis amigos en shows. Siempre estuve trabajando en un proyecto musical. Es algo que nunca dejé.
La diferencia ahora es que vivo de la música, todos los días hay cosas nuevas y trabajo mucho en los shows, el booking, videos, presentaciones, cosas técnicas e incluso burocráticas que he tenido que aprender. Ahora veo poco a mis amigos y mi familia, pero creo que es solo una fase mientras me establezco, y poco a poco encontraré un balance para esas cosas. Ahora estoy 100% dedicado a la música y estoy agradecido por ello.
Tu música parece estar cargada de emociones auténticas, ¿qué espacio ocupa la vulnerabilidad en tu proceso creativo?
Creo que mi música siempre es, más que nada, una forma de terapia. No intento hacer una canción “buena”, sino que lo hago para expresar lo que siento. Al crear una canción, casi siempre hay alguna sensación, algún sentimiento o un recuerdo de una persona o algún amigo que ya no he visto. La vulnerabilidad siempre forma parte del proceso porque estar abierto a sentir cosas es clave. Mis canciones no las planeo como la mejor canción del mundo; simplemente me expreso. A veces son frases sencillas que se me ocurren y me parecen interesantes, que acompañan melodías de guitarra que me provocan algo en ese momento, y las guardo para luego trabajar sobre ellas.

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¿En qué momento de tu vida sientes que la música ha sido tu mayor refugio?
Definitivamente en los momentos en que lo emocional y las relaciones, tanto amorosas como de amistad, me afectan profundamente. La música es lo único que me saca de ese abismo, ya que no he ido mucho a terapia, aunque sé que debería. La música siempre me hace sentir bien conmigo mismo, saber que pude crear una canción. Aunque no suelo escribir justo en el momento en que me rompen el corazón, después de un tiempo, cuando ya he pasado por el duelo, me nace la necesidad de plasmar lo que siento y eso me ayuda a salir adelante.
¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de sentirte realmente conectado con la música?
Creo que fue en las noches de 2019 y 2020, especialmente en 2020, durante la pandemia. Fue un momento en el que todos nos conectamos más con el arte y con nosotros mismos. Intentaba componer frases que me hicieran sentir algo, o con la intención de hacer sentir algo a quienes escucharan. Fue en ese momento que me di cuenta de que lo que hacía podía transmitir algo, y que alguien podía identificarse completamente con esa sensación, ese sonido, esa melodía, esa frase.
¿Hubo algún momento en el que pensaste en rendirte con la música?
Nunca pensé en rendirme, ya que siempre lo hice porque me divertía y me hacía sentir bien conmigo mismo al crear algo. Aunque fue difícil encontrar un lugar, productores o personas que abrieran puertas para shows, lo que más me hacía dudar era el ambiente tan cerrado. A veces tus propios amigos o personas cercanas te cerraban puertas para presentarte en lugares, lo que me hacía sentir mal y pensar que lo que hacía no era lo suficientemente bueno. Pero nunca lo dejé porque me sigue gustando hacer música y descubrir cosas nuevas, desde mi primera canción hasta el primer ensayo con mi banda. Cada uno de esos momentos me inspira y me hace feliz, eso es lo que más me importa.
La fama puede ser efímera y muchas veces distorsiona la realidad, ¿qué te gustaría que la gente recordara de ti cuando pase el furor mediático?
Me gustaría que recordaran que no todo en el mundo son cosas negativas, que hay personas haciendo cosas interesantes, sintiendo emociones similares a las que ustedes están sintiendo. Hay personas en todo el mundo que se sienten igual que ustedes, por razones emocionales o amorosas, y creo que las redes sociales a veces nos ciegan con cosas negativas que afectan nuestra salud emocional. Quiero que recuerden que hubo un momento bonito y que las personas que se tomaron el tiempo de investigar y escuchar mi proyecto saben bien lo que representa. Eso es lo que me hace feliz, que quienes genuinamente se conectaron con lo que hago, lo entienden y aprecian. Eso es lo que me gustaría que recordaran.

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Hay quienes creen que los sueños se cumplen para quienes los persiguen incansablemente y otros que piensan que el azar juega un papel determinante. Después de lo que has vivido, ¿crees que los sueños están en nuestras manos o hay un factor de destino que no podemos controlar?
Creo que hay un factor de destino que no podemos controlar, pero también me di cuenta de que en todo esto, no solo en la música, tienes que trabajar mucho en ti mismo. No abandonar lo que te gusta y perseguirlo incansablemente. Es difícil, algunas personas luchan años, pero si trabajas duro por algo, tienes muchas posibilidades de conseguirlo. No siempre de la forma que esperas, pero cuando empecé con la fotografía de conciertos, por ejemplo, quería mucho hacer eso, pero no fue hasta que pude comprar mi cámara que realmente empecé a tener oportunidades de colarme en conciertos y conocer a personas dentro del medio.
Los sueños dependen de lo incansable que seas, de seguir intentándolo hasta que alguien lo vea. A veces es poco a poco, a veces muy rápido, pero si no tomas ese primer paso, no lograrás nada. Tienes que arriesgarte, perder mucho y darlo todo. Creo que así se cumplen los sueños.
Si el Macario de hace un año hubiese escuchado que un solo video cambiaría su vida, ¿lo habría creído o crees que en ese momento tuviste que estar en el lugar, momento y contexto exactos para que eso sucediera?
Probablemente no lo habría creído. Aunque siempre lo soñé, nunca supe cómo mi música iba a crecer tan rápido. Sentí que mi música podría llegar a más oídos, pero no sabía cómo o cuándo. Todo lo que pasó, incluso los momentos difíciles, influyó en que todo esto sucediera. Todo, desde las personas con las que hablé sobre el video hasta la decisión de lanzarlo, tuvo que ver con este momento. Cada detalle fue importante, y ahora estamos aquí.


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Cuando un sueño se hace realidad, a veces nos enfrentamos a una pregunta difícil: ¿y ahora qué? ¿Sientes que cumpliste un sueño o apenas estás descubriendo cuál es el verdadero?
Creo que he estado cumpliendo muchos sueños, como lo mencioné antes. Siempre quise tocar con mis bandas favoritas, y ahora lo estoy logrando. He conocido a mis artistas favoritos, he grabado en lugares como el desierto, y todo eso me hace muy feliz. Pero también sigo soñando, nunca dejas de hacerlo. Ahora quiero seguir trabajando en la música que he estado creando estos dos años, en las canciones que muchos de mis amigos y personas cercanas conocen desde hace tiempo, pero que no han podido escuchar aún. Estoy muy claro sobre hacia dónde voy y lo que quiero hacer, y me siento muy feliz de tener un público que genuinamente sigue mi proyecto. Ahora ya sé que no necesito ser viral siempre; no soy un influencer ni un tiktoker, soy un músico. Y ya siento que gané simplemente porque tengo personas que me siguen y apoyan.
Fotografía: Manuel Zúñiga con iPhone 16 Pro Max. Styling: Daniel Zepeda. Grooming: Roberto Sierra. Styling de props: Gobe Studio. Asistente de fotografía: Raúl Castellanos. Asistentes de styling: Daniela Gutiérrez y Valerie Charur. Locación: Minos Sound Room en Volga.