
Lo que empezó en casa, entre recetas compartidas por Andrea y Pamela Berrondo, se convirtió en una comunidad que entiende la cocina desde otro lugar: más práctico, más real, menos rígido. Mesa Sana no busca imponer una idea perfecta de salud, sino recordarnos que comer mejor puede ser mucho más fácil de lo que creemos.
Aquí, cocinar no es obligación. Es una herramienta cotidiana. Una manera de resolver la vida diaria, de organizarse mejor y de acercarse al bienestar sin extremos.
Mesa Sana nació en casa. ¿En qué momento entendieron que lo que estaban haciendo podía convertirse en algo más grande que su propia mesa?
Andrea: En abril de 2020, a un mes de haber lanzado la cuenta, estábamos creciendo alrededor de diez mil seguidores al mes, algo que nunca habíamos visto. La gente empezó a cocinar nuestras recetas, a compartirlas y a recomendarlas. Nadie sabía quién estaba detrás de la cuenta, pero había algo de Mesa Sana que estaba teniendo impacto. Animaba a la gente a cocinar y se estaba ganando su confianza.
Pamela: Fue por etapas. Al principio era algo muy casero, muy de compartir lo que nos funcionaba a nosotras. Pero poco a poco vimos que la gente conectaba de verdad con el contenido. Y después llegaron las marcas, las colaboraciones y el negocio. Ahí entendimos que ya no éramos solo una cuenta de recetas, sino una referencia para muchas personas en cocina, salud y bienestar.

Son hermanas y socias. ¿Cómo ha cambiado su relación personal al construir juntas un proyecto que también exige decisiones difíciles?
Andrea: Amo trabajar con Pamela porque compartimos una misma forma de ver las cosas y una confianza muy profunda. Como en cualquier sociedad, hemos tenido diferencias, pero aprendimos a dividir roles y a recordar algo que nuestro papá siempre nos dice: “No hay negocio que valga un hermano”. Con eso en mente llevamos años trabajando y creciendo juntas.
Pamela: Trabajar con tu hermana te obliga a crecer muchísimo. Hay confianza, historia y emoción detrás de muchas decisiones. Pero también hay algo muy especial en construir con alguien que te conoce desde siempre. Con el tiempo aprendimos a separar roles, comunicarnos mejor y entender que pensar diferente no significa estar en contra de la otra persona.

Su propuesta gira alrededor de lo sano, pero sin rigidez. ¿Cómo redefinen hoy ese concepto en un momento donde el wellness puede volverse una tendencia superficial?
Pamela: Para mí, el wellness no debería sentirse extremo. Mucha gente está agotada de sentir que tiene que hacer todo perfecto para estar saludable. Nosotras siempre hemos querido aterrizar la salud a la vida real. Comer sano no significa vivir restringido u obsesionado, sino crear estabilidad, hábitos sostenibles y aprender a escuchar tu cuerpo.
Andrea: Mesa Sana va más allá de una tendencia. Para nosotras, lo saludable es mantener el equilibrio entre comida, estilo de vida y disfrute. No somos extremistas y tratamos de no caer en tendencias superficiales. Somos personas reales, con problemas reales, tratando de dar soluciones prácticas a un estilo de vida real.
¿Qué aprendieron del proceso más allá de la cocina? No solo sobre ingredientes, sino sobre logística, equipo y sostener un proyecto en el tiempo.
Andrea: El mayor reto ha sido construir y sostener un negocio mientras equilibramos nuestra vida personal. Aprendimos que crecer implica formar equipo, delegar y confiar en personas comprometidas que han hecho suyo el sueño de Mesa Sana.
Pamela: Una marca no se construye solo con pasión. Se construye con consistencia. La gente ve las recetas, pero detrás hay operación, sistemas, planeación, liderazgo, prueba y error. También aprendimos que crecer implica soltar. Al inicio queríamos controlar todo; con el tiempo logramos entender que para construir algo grande necesitas confiar en otras personas.


Muchos proyectos nacen con una idea clara, pero cambian en el camino. ¿Qué de Mesa Sana hoy no se parece en nada a como lo imaginaron al inicio?
Andrea: Al principio yo no quería que nadie supiera quién estaba detrás de la cuenta. Soy muy penosa y me gusta crear tras bambalinas. Me chocaba salir en redes y vender. Pamela me impulsó a vencer ese miedo para que la gente pudiera conectar con nosotras.
También, al inicio, Pamela no quería publicar un libro porque los costos no hacían sentido frente a un producto digital. Hoy vamos por el tercer libro. Tampoco imaginábamos tener una membresía, que hoy es nuestra mayor línea de negocio. Ese producto nació casi por accidente, para resolver una petición de un cliente.
Pamela: Nunca imaginamos el impacto que íbamos a tener en las vidas y casas de las personas. Pensábamos que compartiríamos recetas, pero con el tiempo entendimos que estábamos creando una solución para mucha gente. Mesa Sana no solo ayuda a cocinar, ayuda a vivir de forma más práctica y a redefinir lo que significa comer sano.
Trabajar con ingredientes frescos implica adaptarse constantemente. ¿Qué tanto su cocina responde a la temporada y qué tanto a una visión propia?
Andrea: Siempre nos preguntan si no se nos acaban las ideas, y la respuesta es que gracias a las temporalidades, cada tres meses tenemos nuevos ingredientes y nuevas formas de cocinar. En época de calor hacemos ceviches, ensaladas y cosas frescas; en otoño usamos calabaza y recetas más cálidas.
Pamela: Es una mezcla de ambas cosas. Nos inspira la temporada porque comer conectado con lo que está disponible tiene sentido en sabor y nutrición. Pero también hay una visión clara: crear recetas que la gente sí quiera repetir, que sean prácticas, modernas, ricas y aterrizadas a cómo vivimos hoy.

Si tuvieran que definirse más allá de la comida, ¿qué tipo de espacio quieren construir para las personas que llegan?
Pamela: Queremos construir un espacio de practicidad y solución. No sentimos que vendemos solo recetas o comida. Ayudamos a resolver preguntas reales: cómo comer mejor sin complicarte, cómo organizarte, cómo sentirte más saludable sin obsesionarte.
Andrea: Queremos que Mesa Sana sea una comunidad donde las personas se sientan vistas, valoradas y acompañadas. También nos emociona construir un espacio para que las mujeres puedan crecer, aprender, empoderarse e inspirarse unas a otras, sin culpa por buscar flexibilidad o por enfrentar los retos que muchas veces vienen con ser mujer o mamá.
Si pudieran ver Mesa Sana en diez años, ¿qué les gustaría que permaneciera exactamente igual?
Andrea: La esencia: seguir ofreciendo soluciones prácticas, saludables y deliciosas sin pretensiones. Y seguir siendo un referente de cocina fácil y saludable.
Pamela: La intención detrás de todo. Las marcas cambian, evolucionan y crecen, pero me gustaría que nunca se perdiera la cercanía y autenticidad. Que la gente siga sintiendo que detrás de Mesa Sana hay personas reales compartiendo cosas que de verdad usan, creen y viven.
Asistente de cámara: Natalia Lira.