
Vestido: KENZO.
Sudadera: NIKE.
Foulard: A CHILD OF THE JAGO.
Somalia fue, antes de la devastación prolongada de la guerra, un país con puertos abiertos al Índico. Una cultura marcada por el comercio, cocina generosa y una hospitalidad que los viajeros recordaban toda la vida. Ramla Ali nació ahí. Su familia salió del país en los años iniciales de la guerra civil somalí, que estalló en 1991 tras la caída del régimen de Siad Barre. Antes de huir, un mortero mató a su hermano de 12 años mientras jugaba.
Lo que siguió fue el éxodo que miles de familias somalíes conocen de memoria: botes abarrotados, ocho semanas de travesía hacia Kenia, hambre, enfermedad, pérdida. Muchos pasajeros no llegaron. Ramla sí. Y desde ese momento, toda su vida ha sido un acto de resistencia silenciosa y feroz.
Al llegar a Londres como refugiada, las burlas de sus compañeros de escuela la empujaron, paradójicamente, hacia la fortaleza. Quería sentirse bien en su cuerpo. Entró al gimnasio local y descubrió el boxeo. Lo hizo en secreto, sin contarle nada a su familia, porque sabía que la respuesta sería no. Le decía a sus padres que salía a correr. “Las mujeres musulmanas no practican deportes y mucho menos uno de hombres. Ramla lo hizo de todas formas, aprendiendo a pararse de frente ante el mundo.” Su trayectoria se consolidó con el tiempo. Uno de sus momentos decisivos llegó en 2016, cuando ganó títulos amateurs relevantes en Inglaterra.
Cuando la verdad salió a la luz, su familia la obligó a dejar el deporte. Pero Ramla es de las que vuelven. Con el apoyo de su esposo y entrenador, Richard Moore, nieto del legendario entrenador de futbol Dave Sexton, logró reconectar con sus raíces y con su familia. Más adelante decidió representar a Somalia. Un cambio que dio a su carrera un peso político y simbólico distinto.

Banda para la cabeza, sudadera, camisetas, pantalón y calcetas: NIKE.
Capa: COLVILLE.
Guantes: EVERLAST.
Sneakers: NIKE BY COLVILLE.
En 2019, su nombre salió del circuito deportivo especializado y entró en una conversación cultural más amplia. Meghan Markle, entonces duquesa de Sussex, la eligió como una de las 15 mujeres que aparecieron en la portada de septiembre de British Vogue. En el célebre número Forces for Change, que Markle editó como invitada junto con Edward Enninful. Durante esa época fundó The Sisters Club, una organización pensada para ofrecer clases gratuitas de boxeo y acondicionamiento físico a mujeres y niñas que suelen quedar fuera del deporte. Mujeres musulmanas, sobrevivientes de violencia doméstica, personas de bajos ingresos y comunidades que no siempre encuentran espacios seguros para entrenar. Con el tiempo, el proyecto creció y extendió su presencia a Londres, Nueva York y Florida.
En 2021 hizo historia en Tokio como la primera boxeadora en representar a Somalia en unos Juegos Olímpicos. Años después, en 2023 fue nombrada una de las doce Time’s Women of the Year. Y en 2025, el presidente Hassan Sheikh Mohamud le otorgó el Certificado de Honor de Somalia por sus logros deportivos y ese mismo año regresó al campo de refugiados de Dadaab, en Kenia. El mismo país que la acogió de niña. Ahora como embajadora de UNICEF, para llevar esperanza a las comunidades que más lo necesitan.
Ramla Ali es prueba de que el cambio no siempre llega con manifiestos ni discursos. A veces llega con guantes, con paciencia, con la determinación de una mujer que aprendió a pelear en silencio y que ahora lo hace con el mundo entero mirando.
Stylist: Mark Anthony Bradley. Peinado: Stefan Bertin, The Wall Group usando Sheamoisture. Maquillaje: Alex Babsky, Premier Hair & Makeup. Uñas: Robbie Tomkins por Premier Hair and Makeup usando Artistic Colour Gloss.