
Hay museos que siempre ofrecen una razón para volver. Este verano, el Museo Tamayo es uno de ellos. Con motivo de su 45 aniversario, el recinto presenta una nueva temporada de exposiciones. Cada una propone una forma distinta de acercarse al arte contemporáneo. Además, todas dialogan entre sí desde la memoria, la identidad y la creación artística.


Una temporada para recorrer sin prisa
Uno de los ejes de esta programación es Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México. La muestra reúne obras de distintas generaciones. Asimismo, propone una reflexión sobre las conexiones entre el pasado y el presente del arte mexicano. Más que una revisión histórica, invita a descubrir nuevas lecturas sobre la producción artística contemporánea.
Por otro lado, Tamayo Horizontes celebra el legado de Rufino Tamayo. La exposición reúne piezas de la colección del museo y préstamos especiales. Además, revisita algunos de los temas más representativos del artista, como el retrato, el paisaje y las referencias a lo prehispánico. El resultado es un recorrido que demuestra la vigencia de una de las figuras esenciales del arte mexicano.

Mientras tanto, Con todo y mi tristeza, de Fátima Rodrigo, explora la memoria, la intimidad y las emociones desde una perspectiva contemporánea. Sus obras invitan a reflexionar sobre la experiencia humana mediante distintos lenguajes visuales.
Finalmente, Arquitectura y cosmotécnica propone una mirada a la relación entre arquitectura, tecnología y formas de habitar el mundo. A través de distintas piezas, la exposición cuestiona cómo construimos nuestro entorno y cómo nos relacionamos con él.
En conjunto, esta temporada confirma al Museo Tamayo como uno de los espacios más relevantes para el arte contemporáneo en la Ciudad de México. Ya sea que busques descubrir nuevas voces o volver a la obra de Rufino Tamayo, siempre habrá una exposición capaz de sorprenderte. Además, la diversidad de propuestas hace que cada visita al museo sea diferente.