
Este otoño, la la firma italiana de moda Bottega Veneta nos invita a un viaje olfativo único que atraviesa continentes, tiempos y culturas, presentando su primera colección de fragancias bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy. Como una narrativa tejida en un fino entramado, cada una de las cinco esencias de la colección es un encuentro único de ingredientes naturales, seleccionados desde los rincones más exquisitos del mundo.
Inspirada por el legado veneciano de la marca, que siempre ha fundido tradición y modernidad, la colección rinde homenaje a la ciudad de Venecia: un crisol donde se encuentran lo antiguo y lo nuevo, lo occidental y lo oriental. En el corazón de esta visión se encuentra el Intrecciato olfativo, que refleja la icónica técnica de trenzado en cuero de Bottega, trasladada ahora al universo de los aromas.
Cada fragancia es una declaración sensorial que cobra vida al contacto con la piel, destacando la importancia del tacto, un tema recurrente en el trabajo de Blazy. Desde Colpo di Sole, donde el azahar marroquí acaricia los sentidos como el sol mediterráneo, hasta Acqua Sale, que evoca la brisa marina en un abrazo amaderado y salado, esta colección captura una elegancia sutil y envolvente que parece transformarse a medida que se mueve con su portador.


La historia contada en cada detalle
Pero no solo los aromas cuentan una historia; el diseño del frasco es igualmente extraordinario. Fabricado en vidrio traslúcido, el frasco parece ondular como el agua que llena los canales de la ciudad veneciana, con burbujas de aire únicas que celebran la tradición del soplado de vidrio de Murano. Este detalle, que podría considerarse una imperfección en otros contextos, aquí se convierte en una firma artesanal que rinde homenaje al savoir-faire de Bottega Veneta. Blazy también juega con la arquitectura veneciana al diseñar el frasco. Su base de mármol Verde Saint Denis eleva literalmente el perfume, como si se tratara de una obra de arte sobre un pedestal, mientras que la tapa de madera es un guiño a los pilotes de los palacios venecianos, esas estructuras icónicas que emergen del agua con una solidez engañosa.
Sostenible y refinada, la botella es un objeto de deseo atemporal, completamente recargable y sin plásticos, una fusión perfecta de forma, función y filosofía. Como una escultura destinada a durar toda una vida, refleja el compromiso de Blazy y Bottega Veneta con el lujo consciente y la belleza artesanal. Con esta colección, Bottega Veneta nos recuerda que el verdadero lujo no se trata solo de cómo huele, sino de cómo se siente. Y en este caso, se siente sublime.