
Toda historia tiene un punto de partida. En el caso de Grupo Carolo, ese origen no responde a una estrategia de negocio, sino a una decisión profundamente personal. Carlos Gómez, conocido como “Carolo”, no solo inspiró la creación del grupo: definió la manera en que entiende la hospitalidad, el trabajo y la comunidad.
Fundado en 2007 por Lucía Senderos y Carlos Gómez, el proyecto comenzó como una panadería pensada para que su hijo pudiera desarrollarse dentro del mundo gastronómico. Con el tiempo, se transformó en una compañía con más de 60 restaurantes en México y Estados Unidos, un portafolio de 16 marcas y un equipo de más de 3,000 colaboradores.

Una identidad que se construye desde la empatía
Lejos de diluirse con el crecimiento, ese origen se ha mantenido como el eje que articula cada decisión del grupo. La hospitalidad se entiende como una forma de relacionarse, donde cada detalle y cada persona importan.
Durante el evento por sus 19 años, Grupo Carolo presentó su manifiesto de marca y rindió homenaje a Carlos Gómez como el corazón que sigue dando sentido a la compañía. Más que mirar hacia atrás, el momento marcó una evolución: nombrar con claridad aquello que siempre ha estado presente.

La inclusión como forma de operar
Como parte de esta etapa, la compañía formalizó una alianza con la Fundación John Langdon Down, institución referente en la atención a personas con síndrome de Down. A través de esta colaboración se impulsarán talleres, comidas con causa y la venta de piezas elaboradas por alumnos de la Escuela Mexicana de Arte Down.
Más allá de acciones puntuales, el grupo busca integrar la inclusión dentro de su operación diaria, promoviendo oportunidades para personas con discapacidad o diversidad funcional. Así, Grupo Carolo consolida una visión donde el crecimiento implica expandir sus valores en cada espacio y experiencia.