

Más allá del deporte, el estilo vinculado al tenis ha representado durante décadas una idea de elegancia relajada, movimiento contenido y sofisticación sin esfuerzo. Hoy, Gucci retoma esa estética clásica y la reinterpreta desde su propio archivo visual para presentar una nueva colección que no busca imponerse, sino evocar.
Un guiño a los años 70
La colección Gucci Tennis parte de una inspiración clara: la estética del tenis en los años 70. Polos de cuello marcado, faldas plisadas, tonos blancos con detalles sutiles, diademas, gafas metálicas y bolsos de lona con ribetes de piel. Todo recuerda una época en la que la cancha no solo era un espacio deportivo, sino también social. Un lugar donde el gesto, la pausa, el intercambio de miradas y el tiempo entre puntos decían tanto como el marcador.




La propuesta incluye tanto prendas para mujer como para hombre. Las siluetas femeninas retoman el clásico blanco del tenis, acentuado por la ya icónica tribanda Web de Gucci. En la línea masculina, los cortes y colores evocan el estilo relajado de figuras legendarias del deporte, cuando aún se jugaba con raquetas de madera y gafas oscuras fuera de la pista.
Moda, deporte y narrativa visual
La campaña que acompaña esta colección no grita, susurra. Las imágenes —capturadas en una cancha bajo el sol— transmiten una atmósfera detenida, casi cinematográfica. Hay silencio, hay tensión, hay encanto. Es un homenaje visual a la manera en que el tenis ha inspirado no solo ropa, sino estados de ánimo.
Más que una propuesta deportiva, Gucci Tennis es una exploración estética sobre el ritual, la nostalgia y la idea de vestir para el movimiento.

Un objeto de culto: la raqueta Gucci x HEAD
Entre los accesorios más llamativos de esta colección se encuentra una raqueta de edición limitada, creada en colaboración con la firma HEAD. Más allá del logotipo o del diseño —que incluye la tribanda Web y el emblema de la G entrelazada—, lo interesante es lo que representa: una intersección entre funcionalidad y deseo, entre el alto rendimiento técnico y la expresión personal.
Esta pieza continúa una colaboración que ha sabido moverse con naturalidad entre lo deportivo y lo aspiracional, como ya lo demostró en Roland Garros con las bolsas de lona utilizadas por el tenista Jannik Sinner.


Una cancha que no se cierra
El lanzamiento de esta colección no intenta capturar el deporte, sino su atmósfera. Gucci no se presenta como marca deportiva, sino como una firma que entiende el poder de ciertos códigos —el blanco, la precisión, la espera, el gesto— y los traduce en objetos de deseo.
En un momento donde el tenis vive un nuevo auge cultural —entre nuevas figuras, documentales y colaboraciones—, esta propuesta visual y vestimentaria parece llegar en el momento justo: ni para dictar moda, ni para seguirla, sino para observarla desde la línea de fondo.
Para más información visita https://www.gucci.com/mx/es_mx/