Guillermo del Toro en Cannes: una masterclass para entender el cine

Guillermo del Toro y Alexandre Desplat revelan detalles íntimos de Frankenstein en Cannes 2025: una adaptación profundamente emocional del clásico gótico, tejida con música, memoria y compasión monstruosa.

Alexandre Desplat y Guillermo del Toro en el Festival de Cine de Cannes

Sin duda alguna, una de las piezas faltantes de esta edición del Festival de Cannes, es el arte de Guillermo del Toro. Y es que del mexicano la calidad no está en juego, no se discute. Muchas personas esperaban que el maestro del cine surrealista, prodigio en historias sobre el monstruo, cual sea que fuese, presentara su último proyecto en Cannes 2025. No fue así. Sin embargo, lo que obtuvimos fue una charla tan reveladora e íntima sobre el arte de dejar el alma en el cine

Frankenstein de Guillermo del Toro es una cinta que simplemente embona, no sorprende y hasta intriga su tardía realización. Toda la cosmología de Del Toro está ligada al hibris humano, a la caída de Ícaro después de haber tentado muy de cerca las leyes de la naturaleza. Esa, claro, es la historia de Frankenstein. Esa fue la historia que hace más de 200 años Mary Shelley quiso contar. El Prometeo –iluminador, dador de vida– consumido por sus propias llamas. Ahora, en el 2025, tendremos una adaptación más del clásico gótico; sin embargo, esta vez, tendrá como autor a uno de sus herederos naturales.

Guillermo del Toro no solo ha hecho del imaginario fantástico una extensión legítima del drama humano. Su mirada nunca ha sido la de un voyeur del horror, sino la de un amante compasivo de la monstruosidad. El mexicano no filma criaturas: filma almas deformadas por el abandono, por el dolor, por la imposibilidad de ser amadas.

Guillermo del Toro y Alexandre Desplat

En una clase maestra del cineasta mexicano junto a Alexandre Desplat, compositor de la cinta de Frankenstein, se reveló más información sobre este filme tan esperado. De primeras y lo que todos queríamos escuchar, es que esta reinvención de Del Toro se estrenará a finales de este mismo año.

También se habló sobre el proceso creativo creativo que llevan tanto el director como su compositor. Del Toro reveló el corazón de su nueva película: un relato emocional, construido a partir de acordes, susurros y heridas abiertas. La música, dijo, es el espacio donde por fin se vuelve espectador de su propio trabajo. Ahí se sienta, escucha, se deja sorprender. “Si no lloro al final de una pieza, todavía no está lista”, confesó.

Lo que intriga del Frankenstein de Del Toro no es su existencia, sino el hecho de que haya tardado tanto en llegar. Su obra entera ha girado en torno a esta figura: el monstruo incomprendido, el creador enfrentado a su error, el amor condenado a fracasar. Desde El espinazo del diablo hasta La forma del agua, el eco de Shelley ha estado ahí, latiendo bajo la superficie.

Ahora, al fin, ese eco tomará forma. Pero no esperemos una versión más del mito, ni un intento de modernización. Del Toro excava, no maquilla. Su mirada va hacia el origen, hacia el núcleo emocional de una historia escrita hace más de dos siglos y que aún nos interroga con la misma crudeza: ¿qué significa crear vida?, ¿quién es el verdadero monstruo?, ¿dónde termina el amor y empieza la infamia?