Entre la luz y la penumbra

La nueva colección de Hermès explora un territorio liminal donde precisión ecuestre, sensualidad contenida y nocturnidad cromática redefinen el movimiento del cuerpo.

Hermes Otoño/Invierno 2026

La colección Otoño/Invierno 2026 de Hermès se sitúa en un territorio intermedio, una franja temporal donde la percepción cambia y las formas adquieren nuevas dimensiones. El crepúsculo funciona como metáfora central. En ese instante suspendido, la mirada se ajusta lentamente a la oscuridad y los contornos comienzan a revelarse con mayor intensidad. La colección se construye a partir de esa sensibilidad perceptiva.

La figura femenina que atraviesa este universo posee una presencia decidida y silenciosa. Avanza con agilidad, consciente de cada gesto. La referencia simbólica evoca a Hécate, divinidad asociada a los umbrales y a la luz que emerge en la oscuridad. Su movimiento revela aquello que permanece oculto y sugiere nuevas formas de ver.

Dentro de esta narrativa visual, el motivo Perspective carré de A. M. Cassandre aparece como un marco conceptual. La imagen propone una estructura geométrica que se proyecta hacia un punto de fuga y abre una ventana hacia el cielo. Este gesto introduce una dimensión espacial donde arquitectura, paisaje y vestimenta dialogan en una misma perspectiva.

La colección se organiza alrededor de una investigación sobre la sastrería. Trajes, siluetas en A y jodhpurs establecen una relación directa con la herencia ecuestre de Hermès. Las líneas son limpias, casi cortantes, diseñadas para acompañar el movimiento del cuerpo. La sensualidad aparece controlada y precisa, integrada en la construcción misma de las prendas.

El color desarrolla una paleta nocturna que se desplaza gradualmente entre temperaturas. Tonos inspirados en el ocaso conviven con matices fríos que evocan la luz lunar. Amarillo sulfuroso y rojo oxblood generan vibraciones intensas; al mismo tiempo, el cuero refleja la luz con un brillo profundo y, a su vez, las lanas revelan nuevas texturas bajo diferentes ángulos.

Las prendas exploran contrastes materiales que sugieren transformación. Cuellos de piel de oveja toscana suavizan abrigos de cuero estructurados. Un vestido corto con cierre frontal en mohair burdeos se acompaña de un collar de cuero que introduce rigor formal. Las prendas de punto acanaladas revelan gradualmente colores ocultos bajo capas oscuras.

Uno de los gestos más sugerentes aparece en un vestido asimétrico de cuero azul tinta inspirado en la estética biker. Al abrirse, además, deja ver una camisa azul cielo, como una fisura luminosa que atraviesa la oscuridad. De forma similar, un abrigo forest-green de pata de gallo envuelve un suéter tipo trucker y un jodhpur iridiscente, evocando así la promesa de un recorrido nocturno.

A medida que la noche se instala, el universo Hermès adquiere, entonces, una dimensión casi hipnótica. Al mismo tiempo, las superficies brillan con intensidad contenida y, a su vez, las siluetas se mueven con ligereza. Finalmente, en el horizonte aparece una luna llena, suspendida como un sol plateado. Así, el momento se detiene y la noche flota.