Hotel de Russie: una Roma más precisa

Con una inversión de 30 millones de euros, el Hotel de Russie en Roma renueva su esencia sin perder carácter.

HOTEL DE RUSSIE
Fotografía cortesía.

El Hotel de Russie no necesitaba reinventarse. Ya era un clásico. Pero en Roma, donde cada piedra presume antigüedad, incluso los íconos deben renovarse para no volverse fondo. Veinticinco años después de su reapertura bajo el sello de Rocco Forte Hotels, el hotel ha culminado una transformación silenciosa pero radical: 30 millones de euros invertidos no en ostentación, sino en ajuste fino. Nada se rompió. Todo se afinó.

La renovación, liderada por Lady Olga Polizzi, directora de diseño y cofundadora del grupo, abarcó habitaciones, suites, áreas comunes, spa, jardines y bar. El gesto fue claro: conservar el carácter, limpiar los excesos, dejar espacio al tiempo. Quien haya estado antes lo reconoce. Quien llegue por primera vez, lo intuye.

HOTEL DE RUSSIE
Fotografía cortesía.

Lo primero que se ve al entrar es el bajorrelieve del Arcángel Gabriel, obra de Pietro Monti. El resto del lobby responde a eso: colores medidos, texturas sobrias, muebles que no compiten con la historia. Es un palacio del siglo XIX que aprendió a hablar en voz baja.

El Jardín Secreto, detrás del lobby, no necesita presentación. Lo dijo Jean Cocteau en 1917: “un paraíso en la tierra”. Ahora, tras su restauración, respira mejor. El trazado original de Giuseppe Valadier se ha recuperado, la vegetación se curó con paciencia y la nueva iluminación —precisa, sin dramatismo— alarga las conversaciones sin interrumpirlas.

La renovación del Hotel de Russie busca duración. En una ciudad donde cada esquina puede ser un cliché, este hotel elige la contención como lenguaje. Más que cambiar, afinó el volumen. Y ahora suena más claro que nunca.

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