
En Williamsburg, Brooklyn, el horizonte urbano suma un nuevo ícono: un campo de fútbol en la azotea de KidSuper World. Este espacio, fruto de la colaboración entre Hublot y el colectivo creativo fundado por Colm Dillane, celebra el fútbol no solo como deporte, sino como lenguaje universal y catalizador cultural.
KidSuper, reconocido por su enfoque audaz en la moda y el arte, encontró en Hublot un aliado natural. La Maison suiza, con su trayectoria disruptiva en la alta relojería y su estrecho vínculo con el deporte global, aporta su filosofía de Art of Fusion a un proyecto que difumina las fronteras entre juego y creación.
El debut de esta alianza se materializa en un tablero de árbitro diseñado por Dillane, símbolo de una asociación que promete activaciones en campo y colaboraciones que conecten creatividad y comunidad. “Soccer ayudó a dar forma a mi identidad”, afirma Dillane, quien ve este proyecto como una oportunidad para inspirar a nuevas generaciones.


Para Julien Tornare, CEO de Hublot, la sinergia es clara: “KidSuper es audaz, fresco y lleno de propósito, justo como Hublot”. La marca, que en 1980 revolucionó la relojería al unir oro y caucho, reafirma así su vocación por desafiar convenciones, tal como lo hizo con su icónico Big Bang, que este año celebra 20 años como emblema de innovación.
En esta azotea, entre el cemento neoyorquino y el cielo abierto, el fútbol se convierte en escenario de arte, diseño y convivencia. Un espacio donde el lujo no se viste de etiqueta, sino de camiseta, y donde la precisión relojera se mide en goles y creatividad.