
La historia de la relojería suele contarse a través de novedades. Nuevos movimientos, materiales y complicaciones ocupan la conversación contemporánea. Sin embargo, algunas de las piezas más importantes ya existen. Permanecen dispersas entre colecciones privadas, archivos y generaciones de propietarios que han custodiado fragmentos de la historia del tiempo. Con The Collectibles, Jaeger-LeCoultre dirige la mirada precisamente hacia ese patrimonio.
La manufactura presenta la sexta edición de este programa dedicado a localizar, restaurar y ofrecer relojes históricos de calidad museística. La nueva cápsula reúne doce piezas excepcionales que serán presentadas por primera vez en Londres, una de las capitales mundiales del coleccionismo relojero.
Más que una selección de relojes antiguos, el proyecto funciona como una exploración de los momentos que definieron la identidad de la casa. Cada pieza pasa por el taller de restauración de Jaeger-LeCoultre, donde maestros relojeros reconstruyen componentes, restauran movimientos y preservan la pátina original siempre que es posible. El objetivo no consiste en borrar el paso del tiempo. Por el contrario, busca conservarlo.
La sexta cápsula está compuesta por siete modelos Reverso fabricados entre 1931 y 2003. Juntos narran la evolución de uno de los diseños más reconocibles de la historia de la relojería. Concebido originalmente para resistir los impactos del polo, el Reverso trascendió rápidamente su función deportiva para convertirse en un icono del diseño Art Déco.



Entre las piezas seleccionadas destacan varios ejemplos de los primeros Reverso con esfera negra, una configuración particularmente rara para la época. En los años treinta, cuando predominaban las esferas claras, Jaeger-LeCoultre apostó por una estética más moderna y legible. También forma parte de la selección el célebre Doctor’s Reverso de 1938, cuya aguja central de segundos facilitaba la medición del pulso y le otorgó el apodo con el que aún se le conoce entre coleccionistas.
La colección incluye además piezas que marcaron momentos decisivos para la supervivencia y evolución del modelo. Entre ellas aparece el Reverso Corvo de 1972, producido en apenas 200 ejemplares durante los años más difíciles de la relojería mecánica. Su éxito demostró que el interés por el Reverso seguía vivo y abrió el camino para su posterior renacimiento.


Más allá del universo Reverso, la cápsula incorpora cinco relojes que resumen algunos de los capítulos más importantes de la relojería del siglo XX. Entre ellos figura un Triple Calendar con fases lunares de 1946, una de las complicaciones más emblemáticas de la posguerra. También aparece el Duoplan Coulissante de 1956, un reloj joya que ejemplifica la revolución de miniaturización iniciada por Jaeger-LeCoultre en los años veinte.
La selección continúa con dos modelos Memovox, célebres por su función de alarma mecánica, y concluye con un raro Geomatic de 1970, producido en una serie limitada de apenas 200 piezas. Considerado uno de los relojes automáticos más precisos de su época, representa la búsqueda constante de exactitud que ha definido a la manufactura desde sus orígenes.
En una industria que suele mirar hacia el futuro, The Collectibles propone una perspectiva diferente. Cada reloj recuerda que la innovación también deja huellas dignas de preservarse. Más que objetos de colección, estas piezas funcionan como testimonios de momentos decisivos dentro de la historia de la relojería. Y ahora, gracias al trabajo de restauración de Jaeger-LeCoultre, están listas para comenzar un nuevo capítulo en la muñeca de una nueva generación de custodios.