
El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena es una de las tradiciones musicales más reconocidas del mundo. Desde hace más de 80 años, marca el inicio del año con una celebración que conecta a millones de personas a través de la música. En 2026, el concierto tendrá un nuevo protagonista en el podio. El director canadiense Yannick Nézet-Séguin, Testimonee de Rolex, será quien dirija esta cita histórica el 1 de enero en la Sala Dorada del Musikverein.
El concierto, presentado por Rolex desde 2009, es el evento de música clásica más visto del planeta. Se transmite en televisión y plataformas digitales a más de 150 países y alcanza una audiencia cercana a los 50 millones de espectadores. Además, representa un homenaje constante al patrimonio artístico y a la excelencia interpretativa.
A lo largo de su historia, el Concierto de Año Nuevo ha sido dirigido por figuras legendarias como Herbert von Karajan, Carlos Kleiber, Zubin Mehta, Riccardo Muti, Daniel Barenboim y Gustavo Dudamel. Ahora, Yannick Nézet-Séguin se suma a esta lista. Su nombramiento confirma su posición como uno de los directores más influyentes de su generación.

Nézet-Séguin mantiene una relación cercana con la Filarmónica de Viena desde 2010. Ha trabajado con la orquesta en Viena, Salzburgo y giras internacionales. También participó en el Concierto de Verano en 2023. Para esta edición, además del repertorio tradicional de la familia Strauss, el programa incluirá obras de Josephine Weinlich y de Florence Price, ampliando el diálogo entre tradición y modernidad.
Desde 2008, Rolex es socio exclusivo de la Filarmónica de Viena. Un año después, se convirtió en patrocinador exclusivo del Concierto de Año Nuevo. Esta colaboración forma parte del compromiso de la marca con la cultura y la transmisión del legado artístico.
A través de su iniciativa Perpetual Arts, Rolex apoya instituciones, orquestas y artistas que impulsan la excelencia musical. La participación de Yannick Nézet-Séguin en el Concierto de Año Nuevo 2026 refuerza esa visión. También confirma que la música clásica sigue evolucionando sin perder su esencia.