La tarde más larga de Roland Garros

Carlos Alcaraz se consagró campeón de Roland Garros 2025 tras una épica batalla de cinco horas y veintinueve minutos ante Jannik Sinner

CARLOS ALCARAZ
Cortesía de ATP Tour.

Este domingo, en la arcilla roja del Abierto de Francia, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner protagonizaron una final escrita con sudor, con silencios largos entre puntos y con la tensión que solo el buen tenis puede sostener durante más de cinco horas. Cinco horas y veintinueve minutos, para ser exactos. Un récord. La final más larga en los 129 años del Roland Garros. El español se impuso con parciales de 4-6, 6-7 (4), 6-4, 7-6 (3) y 7-6 (10-2). Remontó dos sets. Salvó tres match points. No se quebró, ni cuando parecía escrito que la copa viajaría a Italia.

Sinner llegó con temple y juego fino. Pegó profundo, se movió con elegancia y mantuvo la compostura incluso cuando el partido se le escapaba por milímetros. Perdió con la clase de un campeón. Y si el tenis es justo —que a veces lo es, a veces no—, Jannik volverá a esa misma cancha para ganarla.

JANNIK SINNER ROLAND GARROS
Cortesía de ATP Tour.

Fue también la primera vez que ambos definieron un título de Grand Slam. Pero no pareció una primera vez. Pareció el acto central de una rivalidad que apenas empieza y que, si la salud y el tiempo lo permiten, escribirá varias páginas más en este deporte sediento de nuevos héroes.

En las gradas, los ojos de París presenciaron algo parecido a un cambio de guardia. La generación de Federer, Nadal y Djokovic se despidió lentamente del polvo de ladrillo. Ahora, los nombres que resuenan son otros. Alcaraz. Sinner. Los nuevos héroes de la cancha lenta.

Al final, Alcaraz levantó su segundo Roland Garros. Y París, que siempre ha tenido memoria para los grandes, ya lo inscribió en su altar. Junto a Nadal, junto a Borg, junto a todos los que se han ganado el respeto de la tierra.

CARLOS ALCARAZ ROLAND GARROS
Cortesía de ATP Tour.

Fue una demostración de que el tenis, cuando es puro, sigue teniendo el poder de rompernos el corazón y volver a armarlo. Punto por punto. Set por set. Año tras año.