La belleza también guarda una dimensión política

El programa de otoño de LagoAlgo reúne Una obsesión por las flores, colectiva curada por Anaïs Lepage a partir de Marcel Proust y Mario Bellatin, y Hacer Lugar, primera exposición en México de Studio Lenca.

Lagoalgo Una obsesión por las flores
Ileana García Magoda, Raíces Indecibles, 2026.

Una flor puede expresar deseo sin nombrarlo, recordar a alguien ausente o esconder una crítica detrás de su belleza. También puede convertirse en un sistema de clasificación, una metáfora sexual o un vestigio colonial. Marcel Proust y Mario Bellatin comprendieron esa capacidad para hacer de lo ornamental un lenguaje. Su fascinación compartida sirve ahora como punto de partida para Una obsesión por las flores, una exposición colectiva que llegará a LagoAlgo en septiembre.

Curada por Anaïs Lepage, la muestra imagina un diálogo entre dos escritores separados por época, geografía y tradición literaria. En En busca del tiempo perdido, Proust utiliza las flores para hablar de familias aristocráticas, figuras femeninas, deseo, memoria y encuentros amorosos clandestinos. Bellatin construye en Flores una estructura distinta. Cada fragmento narrativo corresponde a una flor y participa en la desarticulación de la forma convencional de la novela. En ambos casos, aquello que parece decorativo contiene información que necesita descifrarse. 

Esa ambigüedad organiza la exposición. Diecisiete artistas internacionales trabajan con pintura, fotografía, cerámica, escultura, video, instalación y papel tapiz. Entre ellos aparecen Iván Argote, Bianca Bondi, Sara Cwynar, Kapwani Kiwanga, Ad Minoliti, John Giorno, Tourmaline, ASMA y Yann Gerstberger. La mayoría de las obras seleccionadas se presentan por primera vez en México. 

La flor cambia de significado a medida que avanza el recorrido. Puede señalar sistemas coloniales de explotación y dominación. También permite alterar representaciones convencionales del amor, pensar el deseo o revisar la vanitas desde el presente. En otras obras adquiere una dimensión cercana al talismán. La belleza funciona así como un lenguaje capaz de contener posiciones políticas, afectivas y sociales.

Lagoalgo Una obsesión por las flores
Parker Ito, Oscar, Hoolbox, 2020.

La literatura permanece como una presencia activa dentro de ese planteamiento. Además, el programa público extenderá la conversación mediante talleres de estampado, arreglos florales y poesía. También habrá encuentros literarios, incluido un diálogo entre Mario Bellatin y Lila Azam Zanganeh, moderado por Anaïs Lepage. Finalmente, un mercado de flores orgánicas trasladará parte de la reflexión hacia el propio espacio de LagoAlgo. 

La segunda exposición del programa aborda otra clase de desplazamiento. Hacer Lugar marca la primera presentación en México de Studio Lenca, nombre de trabajo del artista salvadoreño Jose Campos. “Studio” designa para él un espacio de experimentación y transformación. “Lenca” recupera el nombre del pueblo indígena del que provienen sus ancestros. Su propio nombre artístico contiene, por tanto, dos preocupaciones centrales de su práctica: el lugar y la pertenencia. 

Campos nació en La Paz, El Salvador, en 1986. Durante la guerra civil huyó junto a su madre y recorrió por tierra el camino hacia Estados Unidos. Tenía cuatro años cuando atravesó Ciudad de México. Creció en San Francisco como persona indocumentada y actualmente vive y trabaja en Reino Unido. Su regreso a México adquiere así una carga biográfica particular. La ciudad que alguna vez formó parte de un trayecto incierto se convierte ahora en el lugar desde el cual reconstruirlo. 

ASMA, Flor Bucle II, 2023.

Para Hacer Lugar, el artista desarrolla un mural de sitio específico que evoca aquel recorrido migratorio. Sin embargo, la memoria infantil impide reconstruirlo como una secuencia precisa. Sobreviven imágenes parciales, sensaciones y relatos transmitidos por su madre. El mural conserva deliberadamente esas interrupciones. Las imágenes aparecen y desaparecen, mientras los vacíos adquieren tanta importancia como aquello que puede recordarse. 

En el centro aparecen seis figuras escultóricas, acompañadas por dos murales. Sus formas parten de los danzantes de El Salvador, cuyas vestimentas y movimientos recrean historias relacionadas con la colonización. Studio Lenca transforma esas referencias en cuerpos que ocupan físicamente el espacio y reclaman su derecho a permanecer en él. 

La galería contigua reúne nuevas pinturas y piezas de la serie Monuments. Estas últimas adoptan formas de vasijas construidas con papel, mantas acrílicas y materiales encontrados. Objetos cotidianos y burocráticos adquieren así la apariencia de artefactos pertenecientes a una historia posible. Su temporalidad permanece deliberadamente incierta, suspendida entre tradición, desplazamiento y continuidad. 

Las dos exposiciones encuentran un punto de contacto en la manera en que cuestionan aquello que parece estable. Una flor puede contener estructuras de poder detrás de su apariencia ornamental. Un lugar puede existir como recuerdo incluso cuando nunca llegó a convertirse en hogar. Tanto Lepage como Studio Lenca trabajan sobre códigos que necesitan interpretación: símbolos literarios en un caso y fragmentos biográficos en el otro.

Una obsesión por las flores y Hacer Lugar abrirán el 5 de septiembre y permanecerán en LagoAlgo hasta el 29 de noviembre de 2026. La entrada será libre con registro previo. Juntas plantean una idea particularmente pertinente: belleza, memoria y pertenencia dependen también de quién tiene la posibilidad de nombrarlas, ocuparlas y conservarlas.