
Las cuentas doradas forman parte del lenguaje creativo de Van Cleef & Arpels. Su historia comenzó como un detalle decorativo presente en algunas piezas desde los años veinte. Sin embargo, con el paso del tiempo, este elemento adquirió una identidad propia.
En 1948, las cuentas evolucionaron hasta convertirse en un motivo independiente. Su volumen y sus formas dieron lugar a nuevas creaciones que combinaban el carácter del metal precioso con el brillo de las piedras.
Durante finales de los años cuarenta, los diseños Couscous y Bagatelle exploraron esta evolución. Las cuentas tuvieron mayor presencia y se combinaron con piedras preciosas para crear piezas de gran impacto visual.
La versatilidad de este elemento permitió incorporarlo a creaciones inspiradas en la naturaleza. Las cuentas ayudaron a crear texturas y profundidad en representaciones de animales, desde el pelaje de un cervatillo hasta el plumaje de las aves y las alas de una mariposa.

En 2008, Van Cleef & Arpels llevó el motivo a un nuevo capítulo con la creación de la colección Perlée. En ella, la cuenta dorada se convierte en protagonista mediante piezas de siluetas redondeadas.
Disponibles en oro amarillo, rosa o blanco, las piezas de Perlée pueden presentar una o varias hileras de cuentas. Cada esfera recibe un pulido minucioso que permite revelar su brillo por ambos lados y favorece la combinación y superposición de diferentes piezas.
Más que un elemento ornamental, las cuentas doradas representan una técnica única de Van Cleef & Arpels. Su evolución muestra cómo la Maison transforma un detalle de joyería en un recurso capaz de expresar volumen, luz y modernidad sin perder su vínculo con la tradición.