
Levi’s trae de vuelta a sus Icons, no como piezas de museo, sino como compañeros en movimiento. La nueva campaña global, Icons, sitúa al 501 Original, la Trucker Jacket y la Western Shirt como personajes vivos en una narrativa. Con Shaboozey y Matty Matheson en escena, cada pieza adquiere una voz: duradera, irreverente y sin pedir disculpas por estar viva.
Dirigida por Glenn Kitson y filmada por Galo Olivares, la campaña se despliega como fragmentos de cine. No hay comienzos ni finales, solo momentos ya en curso; humo que se eleva, luz que atraviesa el denim, gestos que parecen improvisados. La estética es de espíritu western, aunque nunca nostálgica. Se inclina hacia la rudeza y el humor, sugiriendo que el estilo trata menos de perfección que de presencia.




Los tres íconos se mantienen firmes a través del tiempo. El 501 Original (1873), plano maestro de las siluetas modernas. La Trucker Jacket (1967), usada y recordada por generaciones. La Western Shirt (1926), que equilibra dureza y naturalidad. Juntas, forman un tríptico de memoria cultural, cosido no solo en los armarios, sino en la imaginación colectiva.
“Más fuerte que la mayoría de las relaciones.” “Hecha para ser recordada.” “Poniendo lo salvaje en el Oeste.” Los eslóganes se leen como letras de country: afiladas, lúdicas, autoconscientes. Nos recuerdan que Levi’s siempre ha abrazado la ironía: elevar lo ordinario, hacer del humor parte de la herencia, transformar una prenda simple en un emblema de resiliencia.
Los íconos nunca duermen.
Esa es la brillantez silenciosa de la campaña. Resiste la nostalgia situando a los íconos en el presente; vivos con la energía escénica de Shaboozey, con la audacia de cocina de Matty, con cualquiera que lleve denim no como disfraz, sino como segunda piel. En una era saturada de imágenes de moda, Levi’s no solo muestra ropa. Ofrece historias cosidas en algodón, abiertas a quien decida habitarlas.