Lido Pimienta convierte el Caribe en resistencia

En Caribenya, Lido Pimienta transforma el deseo, la evasión y la pista de baile en territorios atravesados por memoria, placer y conciencia política.

Lido Pimienta Caribenya

Para Lido Pimienta, bailar mientras el mundo arde constituye una forma legítima de permanecer. Su nuevo álbum, Caribenya, encuentra en el movimiento una respuesta ante las violencias históricas de América Latina y el Caribe. Sin embargo, esa respuesta evita la solemnidad. La artista colombocanadiense elige el placer, la colaboración y el ritmo como instrumentos de resistencia.

Nominada al GRAMMY y reconocida por una obra de enorme ambición, Pimienta presenta ahora su cuarto álbum de estudio. Caribenya prolonga las inquietudes anticoloniales que han definido su trayectoria. Al mismo tiempo, abre un espacio para la espontaneidad y el gozo. Los clubes, las playas y las habitaciones privadas aparecen como refugios temporales. Dentro de ellos, el cuerpo recupera una libertad que la realidad exterior insiste en limitar.

El título nace de la unión entre Caribe y Enya. El juego verbal condensa dos territorios que podrían parecer distantes, aunque aquí dialogan con naturalidad. Por un lado, aparece la vitalidad rítmica del Caribe. Por otro, surge el universo etéreo de la reservada cantante irlandesa. Pimienta escucha su música mientras escribe y reconoce en ella una influencia esencial. Así, el nombre revela la lógica profunda del álbum. Caribenya pertenece al baile, pero también a la contemplación.

La referencia a Enya amplía el mapa artístico de Pimienta. A menudo, su trabajo ha sido comparado con el de Björk y Natalia Lafourcade. Estas asociaciones responden a la amplitud conceptual de su música y a su rechazo de las categorías rígidas. Aun así, Pimienta prefiere reconocerse en la figura enigmática de la diva del ambient. Esa elección también expresa una postura. La artista reclama el derecho de una mujer caribeña a habitar cualquier tradición sonora, incluso aquellas presentadas históricamente como patrimonio europeo.

Caribenya reúne las distintas vertientes de su obra y las conduce hacia un lenguaje más abierto. Las sinfonías clásicas de La Belleza, su álbum orquestal de 2025, permanecen como una memoria reciente. Asimismo, resurgen las texturas de electro-cumbia rebajada que articularon Miss Colombia en 2020. A ellas se suman melodías ambient, sensibilidad pop y ritmos de dembow. El resultado expande su universo sin perder la dimensión política que lo sostiene.

Lido Pimienta Caribenya

Esta vez, además, Lido Pimienta abandona parcialmente la soledad habitual de su proceso creativo. El disco incorpora una extensa red de colaboradores. Entre ellos figuran el colectivo mexicano Turbo Sonidero y Arrabalero, integrante de Grupo Jejeje. Por consiguiente, la colaboración adquiere un significado que supera lo musical. El álbum reproduce una forma caribeña de crear comunidad. La invitación permanece abierta y la convivencia reemplaza cualquier protocolo.

La propia Pimienta entiende este trabajo como la contraparte de La Belleza. Aquel proyecto respondió al desafío de crear un álbum clásico que algunos consideraban imposible para ella. Detrás de esa incredulidad operaba una noción colonial de legitimidad. Según esa mirada, ciertas formas musicales sólo podían pertenecer a los europeos. Pimienta enfrentó el prejuicio desde el rigor. En cambio, Caribenya le permitió ser menos cerebral, trabajar con amigos y recuperar el placer inmediato de hacer música.

Esa ligereza aparente conserva una enorme densidad crítica. En “Marea”, uno de los sencillos del álbum, la artista explora el deseo, el amor y el dinero. La canción adopta la perspectiva de una joven obligada a venderse para mantener a su familia. De este modo, la intimidad queda atravesada por las desigualdades económicas. El cuerpo aparece como espacio de deseo, aunque también como territorio sometido a las exigencias de la supervivencia.

“Marea” aborda, además, distintas formas de colonialismo cultural. La canción observa la gentrificación de los territorios insulares por parte de extranjeros con alto poder adquisitivo. También alude a “La Isla Bonita” de Madonna y a la fabricación anglosajona de un imaginario latino. Pimienta examina cómo esa mirada transforma lugares vivos en escenarios disponibles para el consumo. Por ello, su música devuelve complejidad a aquello que la industria reduce a paisaje, sensualidad o exotismo.

La crítica nunca cancela el placer. Al contrario, ambos impulsos conviven dentro de una misma estructura sonora. En Caribenya, bailar permite recuperar el cuerpo de las narrativas que intentan apropiárselo. La evasión deja de ser una renuncia y se convierte en una pausa necesaria. Mientras tanto, la alegría funciona como una tecnología colectiva de supervivencia.

La relación entre política y celebración define uno de los momentos más sólidos de la trayectoria de Lido Pimienta. Sus canciones conocen el peso de la historia, pero se resisten a permanecer inmóviles bajo él. En consecuencia, cada ritmo afirma una presencia y cada melodía abre una posibilidad de pertenencia. El Caribe aparece como geografía, memoria y sensibilidad. También emerge como una forma de estar juntos.

La Belleza y Caribenya se publicarán en una edición doble de vinilo dorado. Además, Pimienta comenzará una gira por la costa oeste de Estados Unidos el 15 de septiembre. Posteriormente, llegará a México para presentarse el 25 de septiembre en Pitchfork CDMX. Su recorrido europeo comenzará el 29 de octubre.

Con Caribenya, Lido Pimienta no busca resolver la tensión entre conciencia y deseo. Prefiere habitarla. Allí encuentra una música capaz de pensar mientras baila y de celebrar mientras cuestiona. Finalmente, su nuevo álbum propone que la alegría también posee memoria, postura y poder.