
A lo largo de la última década, Lido Pimienta ha construido una de las propuestas más singulares de la música contemporánea. Su obra se desarrolla a partir de múltiples tradiciones culturales y musicales. Combina ritmos afroindígenas colombianos, electrónica, experimentación sonora y una mirada crítica sobre identidad, migración y pertenencia. Sin embargo, reducir su trabajo a una suma de influencias sería insuficiente. Cada proyecto ha funcionado como una exploración de las posibilidades culturales y políticas del sonido.
Con Caribenya, su nuevo álbum disponible el próximo 17 de julio, Pimienta presenta una obra que sintetiza distintos momentos de su trayectoria. Por un lado, dialoga con el universo de Miss Colombia, el disco que consolidó su reconocimiento internacional en 2020. Por otro, recupera elementos de La Belleza, la ambiciosa incursión en la composición orquestal que la convirtió en la primera mujer racializada en componer para el New York City Ballet.
El más reciente adelanto, “Talento”, resume buena parte de esa búsqueda. La canción juega con el doble significado de la palabra dentro del habla caribeña. Al mismo tiempo, transforma una aparente contradicción en una reflexión íntima sobre vulnerabilidad, autopercepción y aceptación personal. Musicalmente, la pieza se mueve entre atmósferas ambientales, texturas tropicales y estructuras pop. Además, desafía cualquier clasificación sencilla.
La propia construcción de Caribenya revela esa voluntad de escapar de categorías rígidas. El título combina las palabras Caribe y Enya. Se trata de una referencia explícita a la artista irlandesa cuya influencia atraviesa el proyecto. Lejos de las comparaciones habituales con otras figuras de la música alternativa, Pimienta encuentra inspiración en la capacidad de Enya para construir un universo creativo profundamente personal y autónomo.

Esa libertad también se manifiesta en el sonido del álbum. Las melodías ambientales conviven con ritmos de dembow, arreglos orquestales y colaboraciones con proyectos como Turbo Sonidero y Grupo Jejeje. Como resultado, surge una obra que entiende la tradición como un territorio abierto y en constante transformación.
Más allá de sus referencias musicales, Caribenya propone una reflexión sobre la posibilidad de encontrar placer, comunidad y belleza en tiempos de incertidumbre. Las canciones se desarrollan entre la pista de baile, la memoria familiar y los paisajes emocionales del Caribe. Así, la celebración y la resistencia dejan de aparecer como conceptos opuestos para convertirse en experiencias complementarias.
A medida que su trayectoria continúa expandiéndose entre la música, la composición clásica, la performance y las artes visuales, Lido Pimienta confirma una de las características que han definido su carrera. Su capacidad para construir lenguajes propios. En un panorama cultural cada vez más homogéneo, Caribenya reafirma el valor de una voz que sigue encontrando nuevas formas de imaginar el mundo desde sus propias coordenadas.