
Salón ACME es uno de los eventos más reconocidos durante la Semana del Arte en México. El evento fue creado por artistas para artistas y da visibilidad, impulso y difusión a creadores emergentes. Sus obras invitan al público a reflexionar sobre la vida, la identidad y las conexiones humanas. Te compartimos algunas de las obras que pudimos encontrar en esta edición.

“Puparia del eterno retorno” por Alan Hernández
Esta escultura e instalación está inspirada en formas naturales como el caballito de mar, la crisálida de mariposa y la flor Aristolochia, la pieza tiene una energía que mezcla fragilidad y poder. Alan Hernández nos invita a pensar en los ciclos de la vida y cómo, a veces, la reclusión nos lleva a reconectar con nosotros mismos. La luz LED que atraviesa la tela crea un efecto casi espiritual, recordándonos que incluso en los momentos de encierro, hay belleza y transformación.
“Sombras calientes” por Sebastián Mira y Daniela Gutiérrez
Este video presentado en dos computadoras es una ventana a una relación afectiva mantenida a través de la interconectividad de la red. La obra captura fragmentos de conversaciones y momentos compartidos entre dos personas separadas por un océano. Su objetivo es cuestionar la naturaleza del contacto humano en la era digital. ¿Cómo sentimos el tacto cuando solo existe a través de una pantalla?




“Airblooooom” por Laura Elena Garduño
Enamorarse es como entrar en un espacio inflado de fantasía y esta obra lo representa de manera literal. Una flor artificial que florece gracias a un motor y un ventilador simboliza lo misterioso del amor. Laura Elena Garduño logra capturar esa sensación de expectativa que surge en el enamoramiento. La pieza combina el juego y la reflexión demostrando que el amor no siempre es estable, pero cuando surge es un espectáculo.
“Gelatinas” por Valentina Valentina
Valentina Valentina juega con la idea del coleccionismo y la infancia, transformando objetos cotidianos en recuerdos visuales que quedan atrapados en estructuras de resina que imitan moldes de gelatina. La gelatina muestra lo que hay dentro, pero nunca del todo; así como si los recuerdos pueden llegar a ser borrosos con el tiempo. Esta es una pieza que guarda pequeños tesoros que en algún momento fueron parte de una infancia.
“Vessel” por Mélissa Antier
El arte textil toma protagonismo en esta obra creada con fieltro mojado, bioplásticos y perlas. Mélissa Antier describe el proceso de creación como un ritual en el que el agua caliente y las fibras se unen. La pieza, que nació de una etapa de adaptación tras mudarse a Berlín, habla de la vulnerabilidad y la fuerza que surge al encontrar nuevas formas de hacer y ser. El resultado es una escultura que se siente viva a partir de una técnica históricamente nómada.