
En lugar de celebrar lo evidente, Maison Margiela deconstruye la idea misma de la festividad. Su Holiday Ode 2025, fotografiada y dirigida por Frank Lebon, transforma los símbolos tradicionales en un ensayo visual sobre la luz, la identidad y el artificio.
El set se convierte en una tormenta abstracta de confeti metálico y logotipos numéricos que flotan como nieve en suspensión. Este gesto marca el punto de partida de una colección que revisita los códigos fundacionales de la Maison: anonimato, experimentación y elegancia conceptual.

Las modelos aparecen con máscaras de seda, continuando el discurso de anonimato que distingue a Margiela desde sus inicios. Visten piezas seleccionadas de la Avant-Première Spring-Summer 2026 collection: un conjunto de punto ultraligero en lana con gradación de color difuminado, vestidos al bies con acabados metálicos y un trench reinterpretado mediante la técnica Pressed and Foiled, donde calor y presión generan una pátina brillante.
El tailoring adquiere un acabado graso que evoca desgaste y modernidad, mientras una robe de chambre reversible en seda reimagina la ropa de descanso como atuendo nocturno. La sofisticación se convierte en gesto libre, sin rigidez ni artificio.

En el universo de los accesorios, Margiela propone reinterpretaciones inesperadas: los bolsos 5AC Soft XL y 5AC East-West Small, amuletos fundidos a partir de objetos cotidianos, botas Tabi metalizadas y el nuevo brazalete Numeric twisted diamond cuff.
Cada elemento encarna el equilibrio entre artesanía y rebeldía. En esta oda festiva, Maison Margiela no celebra la temporada, la reinventa: un recordatorio de que la belleza, como la identidad, nace de la reconstrucción.