Max Richter compone Joy para Maison Margiela

Maison Margiela sitúa la música en el centro de su nueva campaña con Max Richter y una orquesta juvenil.

Maison Margiela Max Richter

La música tiene una capacidad singular para construir escenarios antes incluso de que aparezcan las imágenes. A través del ritmo, la armonía y la repetición, organiza atmósferas, anticipa emociones y activa imaginarios colectivos. Por ello, dentro del ecosistema contemporáneo de la moda –cada vez más cercano al cine, la performance y el arte sonoro– la música se convierte en una estructura invisible que sostiene la narrativa visual.

Precisamente desde esa lógica conceptual surge Joy, el nuevo cortometraje de Maison Margiela que acompaña el lanzamiento de su colección Co-Ed Primavera/Verano 2026. En este proyecto, la música no funciona únicamente como acompañamiento. Más bien, articula el centro mismo de la narrativa.

El film está protagonizado por Max Richter, uno de los compositores contemporáneos más influyentes de las últimas décadas. A lo largo de su trayectoria, Richter ha desarrollado un lenguaje que combina orquestación clásica, minimalismo y elementos electrónicos. De este modo, ha logrado redefinir el alcance emocional de la música contemporánea. Obras como Sleep, concebida como una composición de ocho horas para acompañar el ciclo del sueño, o su reinterpretación de Las cuatro estaciones de Vivaldi lo han situado en el centro de una nueva sensibilidad musical que dialoga con el cine, el arte y la cultura visual.

Box Bag Maison Margiela

Además, su trabajo para el cine y la televisión ha ampliado ese impacto cultural. Su partitura para la película Hamnet –nominada al Óscar– confirmó su capacidad para traducir estructuras narrativas complejas en arquitectura sonora. Esa sensibilidad encuentra una afinidad natural con el universo conceptual de Margiela. Desde sus inicios bajo la dirección de Martin Margiela, la maison ha explorado una estética basada en el proceso, la transformación y la reinterpretación de códigos culturales. De manera similar, la música de Richter parte de estructuras conocidas que posteriormente reorganiza para producir nuevas experiencias perceptivas. Por ello, Joy funciona como un punto de encuentro entre ambos lenguajes.

En el cortometraje, Richter interpreta la partitura al clavicordio rodeado por una orquesta formada por 43 jóvenes músicos pertenecientes a Association Orchestre à l’École. Esta organización, fundada en 2008, introduce la práctica orquestal en el sistema educativo francés transformando aulas completas en orquestas. Actualmente el programa está presente en más de 1,600 escuelas y promueve el acceso a la música, así como la colaboración colectiva entre estudiantes.

Maison Margiela Max Richter

La filmación tuvo lugar en el Théâtre de la Villette. Al inicio, el espacio parece un auditorio convencional preparado para un ensayo. Sin embargo, a medida que la narrativa avanza, el lugar se transforma progresivamente en un terreno lúdico donde aparecen columpios, estructuras para escalar y un tobogán entre las butacas. Así, el entorno se convierte en una extensión visual de la partitura.

Al mismo tiempo, la moda aparece integrada dentro de esta coreografía sonora. Richter viste siluetas de la colección centradas en la sastrería precisa presentada en la pasarela. Por su parte, los jóvenes músicos llevan trajes deliberadamente oversize cubiertos con el tratamiento Bianchetto, la característica capa blanca de pintura de la maison que sugiere proceso, transformación y memoria material.

A través de la colaboración entre Richter, una orquesta juvenil y el lenguaje visual de Maison Margiela, la maison plantea una narrativa donde moda, música y performance convergen. Así, la campaña reafirma una idea que atraviesa la historia de la casa. La moda puede operar como una plataforma cultural capaz de activar nuevas formas de imaginación colectiva.