Maximilian Davis transforma los códigos del uniforme

Ferragamo Primavera/Verano 2027 revisa los años cuarenta a través de sastrería, uniformes y surrealismo bajo la mirada de Maximilian Davis.

La ropa puede modificar la postura antes de comunicar cualquier otra cosa. Un bolsillo determina dónde colocar una mano. Una cintura ceñida cambia la manera de caminar. Un uniforme establece cómo debe presentarse un cuerpo ante los demás. Maximilian Davis parte de esa relación entre vestimenta y comportamiento para Ferragamo Primavera/Verano 2027.

Su mirada se dirige hacia los años cuarenta. Durante aquella década, muchas mujeres entraron en espacios laborales industriales y militares antes reservados principalmente a los hombres. Su guardarropa cambió con ellas. Uniformes y ropa de trabajo respondieron a nuevas funciones, aunque también establecieron otras maneras de ocupar el espacio.

Davis observa esa transformación desde el presente. No reproduce literalmente el vestuario de la época. Le interesa entender cómo una prenda puede construir determinada actitud corporal. La posición de un bolsillo o la estructura de una chaqueta adquieren así tanta importancia como su apariencia.

La sastrería de talle alto se ciñe al cuerpo y enfatiza la cintura mediante cinturones de doble cierre. Bolsillos de inspiración militar aparecen sobre faldas lápiz y prendas de abrigo. Además, chalecos utilitarios se llevan debajo de los trajes. Las gabardinas se abren en la falda y alteran una silueta inicialmente disciplinada.

Sin embargo, Davis introduce elementos que complican esa estructura. El caucho translúcido aparece en tonalidades clínicas. Hay camisas de piel y corbatas realizadas en pitón brillante. La funcionalidad comienza a adquirir una dimensión fetichista. Los códigos asociados con autoridad y utilidad se acercan entonces al deseo.

El drapeado produce el movimiento contrario. Davis recupera el lenguaje de los pañuelos que ha desarrollado en Ferragamo y lo traslada a sedas delicadas. Aparecen formas envolventes, caudas de piel y vestidos drapeados con lentejuelas. La precisión de los años cuarenta convive así con superficies que reaccionan libremente al cuerpo.

El contraste permite entender la colección más allá de una referencia histórica. Uniforme y sensualidad dejan de funcionar como categorías incompatibles. Una prenda puede disciplinar la silueta y, al mismo tiempo, exponerla. La estructura puede convivir con el movimiento. Lo utilitario puede convertirse en objeto de deseo.

El surrealismo introduce otra capa. Davis vuelve a una corriente que ha ocupado un lugar recurrente dentro de su trabajo. En esta ocasión, observa las técnicas utilizadas en algunos retratos surrealistas. La rayografía y la solarización inspiran transparencias y contrastes materiales. La imagen parece alterarse antes incluso de convertirse en prenda.

También aparecen pieles con pátinas desgastadas por el sol. Los materiales naturales y los estampados recuerdan la topografía del terreno. Estas superficies remiten a mujeres que viajaban y construían sus propias imágenes. Davis se interesa especialmente por aquellas que dejaron de ocupar únicamente el lugar de la musa.

Ahí aparece una de las ideas centrales de la colección. Ser fotografiada implica ocupar un lugar dentro de la mirada de alguien más. Crear la imagen permite intervenir directamente en esa representación. Las mujeres que inspiran a Davis hicieron ambas cosas. Fueron protagonistas de fotografías, pero también recorrieron el mundo para producir las suyas.

El calzado conecta esa investigación con el propio archivo de Ferragamo. La cuña F, creada por Salvatore Ferragamo en 1947, reaparece como punto de partida. Su forma inspira tacones curvos en stilettos con una nueva interpretación del lazo Vara. También aparece en una mule de satén con joyería de inspiración Art Déco.

La cuña continúa transformándose en sandalias y slingbacks. Algunas versiones incorporan un tacón contrastante que produce una ilusión óptica. En la propuesta masculina aparecen zapatos double monk strap y slippers de napa. Otros modelos incorporan bordados en la punta.

Los accesorios continúan revisando códigos de la casa. La bolsa Cara conserva su construcción tipo acordeón y aparece en nuevas versiones de piel y ante. Mientras tanto, la Hug cambia sus proporciones. Su estructura se alarga hasta adoptar una nueva silueta East-West.

Primavera/Verano 2027 utiliza así los años cuarenta como un momento desde el cual observar una transformación mayor. La incorporación de las mujeres a nuevos espacios también modificó la relación entre cuerpo, ropa e imagen.Maximilian Davis recupera esa historia sin convertirla en nostalgia. La lleva hacia prendas donde disciplina, sensualidad y autonomía pueden existir simultáneamente.

En Ferragamo, el uniforme termina siendo interesante precisamente cuando deja de imponer una única conducta. La ropa todavía modifica la postura, pero la mujer que la lleva decide qué hacer con ella.