
Detrás de este nuevo epicentro gastronómico está el chef Jonatán Gómez Luna, galardonado con una estrella Michelin, ha logrado materializar un concepto que trasciende el simple acto de comer: aquí se vive la gastronomía.
Una experiencia sensorial
Desde el momento en que cruzas la puerta, el lugar impone su propio ritmo. La iluminación tenue, el murmullo acompasado de los comensales y la cocina abierta crean una atmósfera que no busca impresionar con artificios, sino con autenticidad. Cada elemento en la decoración, desde los materiales hasta los colores, evoca un México contemporáneo que abraza sus raíces sin dejar de mirar hacia el futuro.
El menú, una expresión pura de la creatividad de Gómez Luna, presenta opciones como la hoja de quelites con tartar de hamachi, el taco de escamoles con tuétano y chileatole y el pork belly con hongos y mole Xico. Es aquí donde la cocina se convierte en memoria: el primer bocado del pork belly me transporta de inmediato a la cocina de mi abuela, donde el mole se cocinaba a fuego lento, impregnando la casa con su aroma especiado, con su dulzura profunda y su complejidad inconfundible. En Octavia, ese recuerdo cobra nueva vida, con una interpretación moderna que respeta la esencia de la tradición.


La filosofía de una cocina que cuenta historias
Para Jonatán Gómez Luna, la cocina es un discurso, una forma de expresar emociones y transmitir identidad. «La clave está en formar equipos basados en el respeto», dice con convicción. Su trayectoria, marcada por la paciencia y la disciplina, ha dado como fruto un estilo que equilibra la sofisticación con la sencillez. «Siempre he dicho que soy muy simple para comer, pero muy exigente para cocinar. Y eso se refleja en nuestra filosofía: si un plato no es perfecto, no sale a la mesa».
El chef regresa a la ciudad después de 20 años con esta propuesta, para escribir un nuevo capítulo en su historia. «Queremos expresar un México contemporáneo a través de menús bien pensados y una cocina que sigue siendo personal, única y profundamente arraigada en nuestras tradiciones». Y lo logra, sin duda. Cada platillo es una celebración de la riqueza culinaria del país, ejecutado con precisión quirúrgica y una pasión palpable en cada detalle.

Un lugar que trasciende
Octavia no solo se ha convertido en un destino obligado para los amantes de la alta gastronomía, sino en un espacio que redefine lo que significa comer en la Ciudad de México. No es un simple restaurante; es un punto de encuentro, una declaración de intenciones y una prueba de que la cocina mexicana sigue evolucionando sin perder su esencia.
Porque al final, la comida es eso: un viaje en el tiempo, un puente entre generaciones y, en el mejor de los casos, un recordatorio de que la memoria también se saborea.
Dirección: Valladolid 96, Roma Nte., Cuauhtémoc, 06700 Ciudad de México, CDMX
IG: @octavia.restaurante